Emma E Sánchez| Familias.com
Cuando mis niñas eran pequeñas,
me preocupaba mucho pensar que estuviera haciendo las cosas mal, por lo que
constantemente recurría a otras madres con más experiencia, libros y
especialistas para que me indicaran si hacía lo correcto o no. Nunca nadie supo
darme una respuesta que satisficiera todas mis dudas como madre, así que dejé
de buscar y me concentré en hacer lo que mi esposo y yo considerábamos mejor
para ellas. Y así lo hemos hecho hasta ahora, que ya son mujeres adultas.
Cuando reflexiono en mi pasado
como madre, siempre llego a la misma conclusión: cuatro cosas fueron
fundamentales para haber hecho bien mi labor, mismas que ahora te comparto
esperando que también sean útiles para ti.
1. Ser honesto
Cuando se es joven, con
frecuencia se tiene una gran presión para ser una buena madre, ser hermosa, la
mejor esposa, tener una casa de fotografía y una familia sencillamente
perfecta. Y eso -créeme- es imposible. Todas cometemos errores y muchas veces
no nos vamos a sentir a la altura de las circunstancias, lo cual es
perfectamente normal. De hecho, lo que sí puede ocasionarnos problemas es
aparentar cosas que no somos, que no tenemos o que no sabemos. Ser honestos con
nuestra pareja, familia e hijos y poder decir: "No puedo hacer eso, no sé
cómo hacerlo o necesito ayuda", es lo que nos hace crecer, desarrollarnos
y volvernos mejores personas. Finalmente, es eso lo que nuestros hijos
necesitan, no padres perfectos.
2. Ser congruente con lo que se
dice y lo que se hace
Los hijos nos ven y nos perciben
de manera total, en su inocencia nos admiran y conforme crecen, esa admiración
se convierte en amor y respeto. Nosotros somos quienes les enseñamos las formas
correctas de conducirse en la vida, desde comer con cubiertos hasta cómo
conducirse con la gente. Les inculcamos valores y les hablamos de cómo ser una
buena persona, mientras ellos aceptan como verdad todo cuanto decimos y
mostramos. Sin embargo, cuando ellos escuchan que dices una cosa pero te ven
hacer lo contrario, pierdes ante ellos toda credibilidad, confianza y respeto
al ver que les puedes mentir o engañar. Inclusive, con el tiempo pueden llegar
a pensar que eres una persona hipócrita, algo que un hijo juzga con dureza de
sus padres.
3. Trabajar en equipo
Sostener una familia y criar a
los hijos es un trabajo que cuesta muchísimo, así que independientemente de que
tengas o no una pareja, debes aprender a trabajar en equipo con otras personas
que te ayudarán a formar hijos buenos y felices. Considera a los maestros, los
abuelos y otros familiares cercanos, pero principalmente al padre o madre de
los niños, ya sea que vivan juntos o no. La figura y presencia del padre es
básica en el desarrollo armonioso de un niño, por lo que es muy importante que
platiquen y se pongan de acuerdo en temas como la disciplina, los valores y la
forma en la que desean criar a sus hijos. Juntos piensen cómo les gustaría
verlos dentro de veinte años, tracen una meta y ¡síganla!
4. Confiar en Dios
Creo firmemente que este es el
principio fundamental para llegar a ser un buen padre o madre. La gente a tu
alrededor puede decirte muchas cosas a favor o en contra de lo que haces o no
con tu familia, inclusive podrás sentirte triste, decepcionada, confundida y
hasta desear ya no querer seguir adelante. Es entonces cuando la fe en Dios lo
hace todo diferente. Solo es preciso orar para pedir orientación en el cómo
llevar una familia, cómo corregir a un hijo difícil y cómo obtener la fuerza y
el ánimo para continuar nuestro proyecto familiar. Solo Dios nos puede ofrecer
lo que necesitamos a manos llenas y en la manera perfecta. Busca a Dios con
sinceridad y Él hará el resto.

0 Comentarios