Cuando el mal llega a límites
inesperados como el quemar vivos a unos bebés, cuando pasan los días y la luz
de la paz y la libertad no se asoman, cuando los inocentes son día tras otro
las víctimas, ¡claro que duele el alma! ¡Por supuesto que parece que uno no
puede más!
Es la táctica de los cobardes
sicarios: Sembrar el terror, matar la esperanza, humillar y desmoralizar,
demostrar su poder con las armas. No lo dudes, lo que ellos quieren es que
pierdas la fe y la esperanza.
Y no sé cómo consolarte, querido
pueblo, porque tienes razón en llorar tanto dolor; solo puedo decirte que el
mal nunca tiene la última palabra, que Dios está siempre con los más pequeños y
desfavorecidos. Sigue siendo fuerte, Dios te bendice; la luz de la libertad
llegará.
Nunca, nunca, hagas sitio al odio
en tu corazón, habrían vencido, es lo que quieren, legitimar su genocidio.
Nicaragua está dando una lección al mundo: cómo se hace una revolución
pacífica. Porque está luchando solo con las palabras, las barricadas y la fe.
Hará historia, será caso de estudio. No permitas qu
e te roben la esperanza.
Nicaragua es un pueblo pequeño
(de minúsculos a los que Dios prefiere), de una fe fuerte, muy mariano, y lleno
de valentía y honestidad. En estos momentos se encuentra luchando contra un dictador
genocida que lo está masacrando. Más información: The
New York Time
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