Monseñor Silvio Martín Rueda Guevara | Rector Santuario Diocesano Nuestra Señora de La Merced.

Llegamos a un año sumamente especial para quien honramos a Bienaventurada Virgen María en su advocación de la Merced, el 8vo. centenario de su aparición a San Pedro Nolasco en 1218.


Esta efeméride mercedaria nos da ocasión de meditar en la presencia de la Virgen María en la vida de la iglesia y por ende de los creyentes, porque ella, como bien señala el Concilio Vaticano II, es miembro y modelo de la iglesia.

En la imagen de Nuestra Señora de la Merced que veneramos aquí en León tenemos la imagen más antigua de la Virgen María en Nicaragua. Y es que, desde los comienzos de la evangelización, la Virgen ha estado presente. Viene a mi mente una frase que decimos ahora con mucho fervor: ¡Una iglesia sin María! No es iglesia todavía.

Junto a la alegría que causa celebrar este 8vo centenario de la aparición mercedaria, elevamos también nuestra acción de gracias. Sí, gracias a Dios en primer lugar, gracias a Jesucristo, y, claro está: ¡Gracias a la Virgen María! Gracias por su presencia, por su compañía es sumamente reconfortante saber que se cuenta con la Madre, porque la virgen es nuestra madre, somos sus hijos, adquiridos al pie de la cruz.

Nuestra señora de la Merced es el testimonio vivo de la gracia de Jesucristo, gracia que nos libera de las ataduras del mal. En la esencia del carisma mercedario está buscar la liberación de los cristianos cautivos, en 1218 a causa de los musulmanes, hoy, son muchas las cosas que tienen cautivos a los cristianos: droga, pornografía, alcoholismo, odio, injusticia. Por eso, al celebrar este octingentésimo aniversario de su aparición renovemos el carisma mercedario, vivamos la libertad de los hijos de Dios que cristo Seños nos ha obtenido, y procuremos que los demás hombres puedan también alcanzarla.

Gracias Madre de la Merced por acompañar a este pueblo nicaragüense, son casi 500 años con nosotros. Gracias por ser nuestra Madre.

¡VIVA LA VIRGEN LA MERCED!!!!!!!
¡VIVAAAAAA!!!!!