Por: Hermano José Alberto Santiago Lázaro, C.SS.S.


En honor a la fiesta de nuestro santo San Alfonso María de Ligorio cuya fiesta se festeja el  1° de este mes recordaremos algunos datos de su vida y obras.

San Alfonso nació cerca de Nápoles el 27 de septiembre de 1696. Siendo aún niño fue visitado por San Francisco Jerónimo, el cual lo bendijo y predijo para él grandes bendiciones y sabiduría. A los 16 años, caso excepcional obtiene el grado de doctor en ambos derechos, civil y canónico, con notas sobresalientes en todos sus estudios. Para conservar la pureza de su alma escogió un director espiritual, también visitaba frecuentemente a Jesús Sacramentado, rezaba con gran devoción a la Virgen y huía de todos los que tuvieran malas conversaciones. Su padre, que deseaba hacer de él un brillante político, lo hizo estudiar varios idiomas modernos, aprender música, artes y detalles de la vida caballeresca. Como abogado, el santo obtenía importantes triunfos; sin embargo, no lo dejaba satisfecho ante el gran peligro que en el mundo existe de ofender a Dios. Tiempo después por revelación divina, San Alfonso abandona todo y decide convertirse en apóstol incansable del Señor Jesús. La tarea no fue fácil; tuvo que enfrentar, con gran lucha espiritual, a su padre y familia, a sus amigos y así mismo. Al fin, a los 30 años de edad logra ser ordenado sacerdote, y desde entonces se dedicó a trabajar con las gentes de los barrios más pobres de Nápoles y de otras ciudades, a quienes les enseñaba el catecismo. El 9 de noviembre de 1752 fundó, junto con otros sacerdotes, la Congregación del Santísimo Redentor (o Padres Redentoristas), y siguiendo el ejemplo de Jesús se dedicaron a recorrer ciudades, pueblos y campos predicando el evangelio. Por 30 años, con su equipo de misioneros, el santo recorrió campos, pueblos, ciudades, provincias, permaneciendo en cada sitio 10 o 15 días predicando, para que no quedara ningún grupo sin ser instruido y atendido espiritualmente. Su lema era el de Jesús: "Soy enviado para evangelizar a los pobres". Y aprovechaba este tesoro hasta lo máximo. San Alfonso fue un escritor muy prolífico; al morir dejó 111 libros y opúsculos impresos y 2 mil manuscritos. Durante su vida vio 402 ediciones de sus obras, entre ellas: Una de sus magnas obras,  “Theologia Moralis “, “Las Glorias de María”, “Práctica del amor a Jesucristo”, “Para Confesarse bien” entre muchas otras. En 1762 el Papa lo nombró obispo de Santa Agueda.

A lo largo del tiempo miembros de la Congregación y con el permiso necesario fundan otras órdenes indistintas a la familia Alfonsiana, las cuales hasta la actualidad siguen desempeñando labores de contemplación y misión en todo el mundo. Pidámosle a este santo del siglo de las luces, interceda por nosotros para que la luz del Espíritu Santo nos ilumine en estos tiempos tan difíciles y de tanta confusión en nuestra bella Nicaragua, y  nuestra Madre María Santísima Reina de la Paz, nos ayude a hacer la voluntad de Dios cuando el mejorar las cosas no estén a nuestro alcance.     

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