La Arquidiócesis de Santiago de Cuba vivió entre el 14 y 17 de agosto último, los días más juveniles del verano 2018. La realización del modelo de Jornadas Mundiales de la Juventud a escala diocesana alcanzó para convocar a más de 300 jóvenes que disfrutaron y compartieron la alegría del Evangelio.

Divididos en cuatro centros catequéticos recibieron la formación. Conocieron mejor de los carismas, congregaciones religiosas, comisiones y movimientos laicales que enriquecen a la Iglesia en una gran Feria Vocacional que provocó mayor felicidad en las parroquias del centro histórico de la ciudad.

La llamada Mini JMJ Santiago de Cuba 2018 inició con un encuentro de oración; y es que la espiritualidad del joven es otro de los aspectos que prioriza la Pastoral Juvenil santiaguera. También un hermoso Rosario por las calles del poblado del Cobre hasta llegar a la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, la Casa de la Madre, donde Jesús Sacramentado esperaba para tener ese encuentro cercano y reparador con cada uno de ellos. 

El 15 de agosto, día en que la Iglesia celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos; la Eucaristía presidida por monseñor Dionisio García, Arzobispo de Santiago de Cuba, estuvo llena de jóvenes y también protagonizada litúrgicamente por ellos. Ese día, la Iglesia ordenó diácono temporal al joven Camilo de la Paz Salmón Beatón en su caminar hacia el sacerdocio.

Los más inquietos también acompañaron a Jesús, desde la meditación y el silencio, en el Viacrucis. Momento en que todos recordaron que cada día caemos ante muchas cruces en nuestras vidas, pero la promesa real de la Resurrección significa más que el dolor y el cansancio. Y en la misión, todos preguntaban quiénes eran, porque en la mañana del 16, inundaron toda la ciudad para compartir con los hermanos la felicidad que Dios pone en nosotros.

Fueron muchos más los momentos especiales que nos quedan de la Mini JMJ: la cercanía del obispo, la confianza del padre Eduardo Redondo, asesor de la Pastoral Juvenil; la disposición de muchos voluntarios, el trabajo realizado por tantos jóvenes comprometidos con su tiempo y con la Iglesia; y, sobre todo, el amor incondicional que siente Jesús por cada uno de nosotros, que constantemente nos llama a salir y toca nuestros corazones cambiándolos para siempre.

Sin importar el cansancio y la cercanía del nuevo curso escolar, los pejoteros continúan su camino en una misión diocesana. Más de 60 jóvenes estarán en Guamá, Hatillo y Los Negros, desde el 21 hasta el 26 de agosto apostando por Jesús y por sus realidades, comprometidos con el Evangelio y siguiendo el ejemplo de nuestra Madre María, quien no se quedó sentada, salió a compartir la gracia que Dios había puesto en Ella.

Estos días forman parte del proceso que vive la Arquidiócesis, y que tendrá su culmen entre el primero y el 4 de agosto de 2019 cuando todos los jóvenes de Cuba, reunidos en esta ciudad vivan la Jornada Nacional de la Juventud.

Fuente: Conferencia Episcopal de Cuba