Durante la visita de Monseñor Waldemar Stanilaw Sommertag a la ciudad de León, se celebró una solemne eucaristía en la Iglesia La Merced presidida por el mismo enviado del papa Francisco, en la que se refirió a "Magnificat" una oración donde María proclama la grandeza de Dios, en su experiencia de maternidad prodigiosa.
Queridos hermanos y hermanas, estamos aquí, para proclamar junto con María, de nuestras almas las grandezas del señor, hemos escuchado las palabras del evangelio que nos recuerdan este momento más íntimo de la historia. (...) Como en el relato de la creación, Adán encuentra en Eva la compañera que buscaba y le da el nombre de mujer, así San Juan nos presenta en el evangelio a María, como la mujer por excelencia, la mujer definitiva que acompañaba el redentor, nuestro madre, expresando con éste título la grandeza de su misión peregrina, ella es por tanto madre de cada uno de nosotros que somos miembros del cuerpo místico de Cristo.
Monseñor Stanislaw enfatizó también, en que Jesús nos ha dejado como una herencia preciosa a su propia madre,y es por tal motivo, nuestra infinita felicidad.
Ese es el motivo de nuestra alegría, que en este día en el que nos postramos a los pies de nuestra señora de la Merced y damos gracias al señor por habérnosla dado y ser protectora de esta gran familia, que es la ciudad de León en Nicaragua.

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