Por: Padre
Agustín
Pelayo, C.SS.S
Les saludo ahora desde
el poblado de Analco, en México, donde los Misioneros Consagrados del Santísimo
Salvador nos encontramos predicando la Santa Misión Católica, al estilo de San
Alfonso María de Ligorio, nuestro santo patrono y fundador, del cual hemos
venido hablando en este espacio, y de quien, por cierto, su memoria litúrgica
la celebramos este 1 de agosto.
Ahora les invito a que
pongamos la mirada en otro aspecto muy importante y bello de su vida: su celo pastoral por la salvación de las
almas.
San Alfonso era un
auténtico pastor. Su preocupación
primera en este sentido era la salvación de sus hermanos, es decir, de todas
las almas. Cuando era joven sacerdote se
entregó con tal entusiasmo y dedicación a la predicación de la palabra de Dios,
que luego de largas jornadas apostólicas su agotamiento era tal que cayó
enfermo. Su médico entonces le ordenó
unos días de descanso y así san Alfonso viajó a un pueblo de la costa al sur de
Nápoles, que se llama Scala, donde el médico le prestó una casita que
tenía. Cuando los pastorcillos de
borregos y cabras y demás campesinos del lugar se enteraron de que “un
padrecito” (como decían ellos) estaba hospedado en la casa del doctor,
inmediatamente se fueron a buscarlo llenos de júbilo ya que no era nada común
que un sacerdote se apareciera por allí.
San Alfonso en el trato con ellos se dio cuenta de que no conocían nada
de su fe. No sabían ni lo más básico del catecismo ni los actos de piedad más
sencillos, pues tal era su abandono que nadie jamás se los había enseñado. Fue así que San Alfonso ocupó sus días de
“descanso” en predicar su primera Santa Misión en el poblado de Scala, para los
pobres campesinos hijos de Dios, por su salvación, por su bien espiritual.
Este 1 de agosto que
hemos celebrado a San Alfonso. Le
pedimos que siempre interceda por nosotros y nos haga amar cada vez más a Jesús
y a María, así como él amó. Agradezco a
todos ustedes, amado lectores, por su tiempo en leer este segmento; espero que
sea de su agrado y sobre todo sea
su provecho espiritual al aprender sobre la vida de este gran santo y Doctor de
la Iglesia.
San Alfonso María de
Ligorio. ¡Ruega por nosotros!
¡Dios les bendiga!
De la sección Mi Jesús mi todo, ¡Tú me amas y yo te amo!

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