P. Ezequiel Buenfil, C.SS.S.

(Inspirado en la “trilogía de discursitos” del Padre Pablo Straub, C.Ss.R.). 

Saludos a todos, estimados lectores. Durante este mes de octubre el Papa Francisco pide a todos los fieles que recemos el Santo Rosario cada día y con especial devoción, suplicando a la Virgen María que ayude a la Iglesia en estos tiempos de crisis, y nos pide también invocar la intercesión del Arcángel San Miguel, “Jefe de los Ejércitos celestes”, para que la defienda de los ataques del maligno.  El Santo Padre quiere que hagamos un esfuerzo mayor en nuestra oración personal y comunitaria, por lo que deseo dar tres razones (de las muchas que hay) por las cuales hemos de rezar el Santo Rosario.

PRIMERA RAZÓN POR LA QUE HAY QUE REZAR EL SANTO ROSARIO: Porque la Virgen María nos lo pide y nos enseña que da la paz. Lo pidió desde hace muchos años, cuando vino a Fátima en el año 1917. Dijo a los tres pastorcillos –Lucía, Francisco y Jacinta-: “Recen el Santo Rosario. Récenlo todos los días. Si ustedes me hacen caso y cumplen lo que yo les pido, MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARÁ, Y AL MUNDO SE LE CONCEDERÁ UN PERIODO DE PAZ.” Démonos cuenta de lo siguiente entonces, que al rezarlo: ESTAMOS CUMPLIENDO LO QUE NOS PIDE NUESTRA MADRE MARÍA, LA VIRGEN SANTÍSIMA.
En cierta ocasión, el Papa San Juan Pablo II, estaba dando un discursito al pueblo católico, y metió su mano en el bolsillo de su sotana, y dijo al pueblo con mucha emoción: “USTEDES... ¿DESEAN LA PAZ? “AQUÍ TIENEN LA PAZ” Y enseñó al pueblo su Santo Rosario.
¡Ay, mis hermanos, no seamos flojos! Somos católicos. OBEDEZCAMOS, PUES, LA VOZ DE LA SANTA IGLESIA, Y RECEMOS SIEMPRE EL SANTO ROSARIO QUE NOS DA LA PAZ. 

SEGUNDA RAZÓN POR LA QUE HAY QUE REZAR EL SANTO ROSARIO: Porque la Santa Iglesia Católica nos lo pide y nos explica que produce frutos de santidad. Al inicio de este artículo decíamos que el Papa Francisco nos pide que en este mes de octubre recemos con devoción el Santo Rosario… y ya San Juan Pablo II en su Carta Apostólica del 2002, Rosarium Virginis Mariae, 1, decía: «El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el segundo Milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a remar mar adentro (duc in altum!), para anunciar, más aún, 'proclamar' a Cristo al mundo como Señor y Salvador, el Camino, la Verdad y la Vida (Jn14, 6), el fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización».

TERCERA RAZÓN POR LA QUE HAY QUE REZAR EL SANTO ROSARIO: Porque el Santo Rosario siempre trae la victoria de Dios. Algunos hasta se burlan del Santo Rosario. Otros, por pereza y flojera, nunca lo rezan. Pero la Virgen María ha dicho bien claro que el rezo del Santo Rosario traerá la paz al mundo. DIOS TRIUNFARÁ por medio del Santo Rosario.
Una vez, hace cinco siglos y medio, venía una flota Turca de Islam para invadir Europa y forzar a todos los católicos a abandonar la Iglesia y convertirse en moros. Parecía que todo se iba a perder, y que en vez de templos hoy tendríamos mezquitas en el mundo entero.  Pero el Papa San Pio V consiguió que todos los católicos rezaran el Santo Rosario. Y vino un huracán que estrelló contra peñones la flota turca, y la fe y civilización cristianas se salvaron.  NICARAGUA, LA IGLESIA Y… TODO EL MUNDO ESTÁ AHORA EN GRAVE PELIGRO. El Santo Rosario lo puede salvar. Recemos en compañía de nuestra Madre. Perseveremos en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de Ella (Hch 1,14).


Quiero terminar este artículo recordando parte de la consagración realizada a la Virgen de Fátima el catorce de octubre del dos mil catorce, por el Papa Francisco. Bien vale la pena citar unas cuantas líneas, para animarnos a rezar con devoción el Santo Rosario, pero atreviéndonos a construir la paz asumiendo la parte de responsabilidad que nos toca y sin caer en omisiones pietistas: «María, haznos sentir tu mirada de Madre, guíanos a tu Hijo, haz que no seamos cristianos de escaparate, sino de los que saben mancharse las manos para construir con tu Hijo Jesús su Reino de amor, de alegría y de paz. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén».