Monseñor
Bosco Vivas Robelo, Obispo diocesano para el occidente de Nicaragua, presidió
la Eucaristía Dominical al iniciar la trigésima primera semana del tiempo ordinario.
Desde su sede episcopal el prelado compartió que “el mensaje que hoy nos ofrece
la palabra de Dios, es el de el mandato que Jesús dejó a sus discípulos que es
el del amor, amor a Dios y amor al prójimo, en eso consiste el seguimiento al señor”.
“Los
apóstoles enseñados directamente por Jesús, llegaron a entenderlo, lograron
entender el mandamiento hasta que el espíritu santo vino a asistirles después de
pentecostés, en la última cena Jesús les dijo muy claro: este es mi mandamiento
que se amen los unos a los otros, pero había una resistencia, ¿cuál es esta
resistencia?, el del egoísmo, el sacrificarse y llegar hasta dar la vida por la
felicidad de los demás, como ven ustedes exigencia que vas más allá de lo que
los humanos podemos realizar, por eso necesitamos la ayuda de Dios, para
poderlo cumplir” reflexionó el prelado.
Profundizando
en el camino del amor, el obispo leones citó a San Juan, el discípulo amado y contó
que “Siendo ya anciano, San Juan fue el último de los apóstoles vivió mas de
cien años y ya muy anciano lo llevaban a donde se reunía la asamblea para
celebrar la Eucaristía y ahí era conducido aquel apostol, y cuando celebraba
siempre a la hora de predicar, hablaba del amor y repetía: Hijitos ámense unos
a otros, tanto repetía este mensaje que algunas personas se sonreían pensando
que el apostol ya no podía predicar, anunciar algo de lo que Jesús le había dejado,
si ustedes promueven y viven el amor estamos siguiendo a Cristo” reflexionó.
Finalmente,
monseñor Vivas pidió que escuchemos la palabra de Dios, “detengamosnos en algún
momento, para que estemos atentos a su mensaje, para que él nos de la gracia de
que esta palabra suya no caiga en un terreno donde quede sin producir frutos y
que produzca frutos de obras de caridad” concluyó.

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