El Papa Francisco se reunió con los Obispos de Centroamérica, tan solo un día después de de su llegada a tierras panameñas para vivir la trigésima cuarta Jornada Mundial de la Juventud, que dio inicio el pasado 22 de enero y según el protocolo, finaliza el domingo 27 con una ceremonia de despedida en Aeropuerto Internacional Tocumen de Panamá.
Estas son cinco frases príncipales del mensaje del Papa a los Obispos Centroaméricanos
- Muchos hombres y mujeres, sacerdotes, consagrados, consagradas y laicos, han ofrecido su vida hasta derramar su sangre por mantener viva la voz profética de la Iglesia frente a la injusticia, el empobrecimiento de tantas personas y el abuso de poder. Recuerdo que siendo cura joven, el apellido de algunos de ustedes era mala palabra. La constancia de ustedes mostró el camino, gracias.
- El lema que escogió para su escudo episcopal y que preside su lápida expresa de manera clara su principio inspirador y lo que fue su vida de pastor: “Sentir con la Iglesia”. Brújula que marcó su vida en fidelidad, incluso en los momentos más turbulentos.
- Esta Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad única para salir al encuentro y acercarse aún más a la realidad de nuestros jóvenes, llena de esperanzas y deseos, pero también hondamente marcada por tantas heridas.
- Sentir con la Iglesia es sentir con el pueblo fiel, el pueblo sufriente y esperanzador de Dios. Es saber que nuestra identidad ministerial nace y se entiende a la luz de esta pertenencia única y constituyente de nuestro ser.
- Quisiera recordar con ustedes lo que San Ignacio nos escribía a los jesuitas: «la pobreza es madre y muro», engendra y contiene. Madre porque nos invita a la fecundidad, a la generatividad, a la capacidad de donación que sería imposible en un corazón avaro o que busca acumular. Y muro porque nos protege de una de las tentaciones más sutiles que enfrentamos los consagrados, la mundanidad espiritual: ese revestir de valores religiosos y “piadosos” el afán de poder y protagonismo, la vanidad e incluso el orgullo y la soberbia.

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