Testimonio de Luis Oscar Martínez, un jóven privado de libertad
Santo
Padre,
Bienvenido
al Centro de Cumplimiento de las Garzas de Pacora.
Mi
nombre es Luis Oscar Martínez y tengo 21 años de edad.
Mi vida ha sido difícil: al
cumplir un año de edad, mi padre abandonó a mi madre. Ella siguió la batalla de
la vida, no solo conmigo, sino con mi hermana y mi hermano.
Cuando
iba creciendo sentía que me faltaba algo, que había un vacío dentro de mí. Hoy
sé que ese algo que faltaba era la voz de un papá que me guiara con amor.
En el 2015 Dios tocó mi
corazón y tomé la decisión de aceptar a Cristo como mi Señor y Salvador. Ese
día volví a tener papá.
Pero tiempo después tropecé,
y cometí un delito. No imaginé que tendría consecuencias graves como perder a
parte de mi familia, mis estudios y estar en un lugar como este.
Causé un daño muy profundo a
un ser querido y a mí. Cuando me detuvieron en abril del 2016, creí que todo
había acabado. Al principio fue duro convivir con otras personas privadas de
libertad, pero cuando me trasladaron al Centro de Cumplimiento de Pacora,
meditando una noche algo me dijo que no todo ha terminado porque mi propósito
es grande. En ese momento comprendí que mi Padre Dios estaba conmigo, y que si
estoy en este momento hablando con usted es por gracia y amor de parte de Dios,
mi Cristo amado. Me siento agradecido, porque puso aquellas personas en mi
caminar para ayudarme a poder culminar mis estudios secundarios y lograr ese
cambio en mi vida. Lo que espero, o cómo me veo en un futuro, es siendo un Chef
internacional y un técnico en refrigeración especializada. Espero darle esa
alegría a mi madre y estar en comunión con aquella parte de mi familia que
perdí.
También quisiera darle las
gracias a usted. Le agradezco que como servidor de nuestro Señor Jesús se tome
el tiempo de escuchar a un joven privado de libertad como yo. No hay palabras
para describir la libertad que siento en este momento. Gracias por eso.
PACORA
– 25.01.2019 – 10.30

0 Comentarios