Pintura del Bautismo de Jesús en el Baptisterio de Catedral - Fotografía Néstor Esaú Velásquez


Solemnidad del Bautismo del Señor. Dice el Evangelio de este día: “…el pueblo estaba en expectación”, el diccionario define expectación como: ansiedad, inquietud u otra emoción intensa que produce la espera de una cosa de interés o curiosidad; Podríamos decir que el pueblo se encontraba en una espera ansiosa, quería saber si esta o aquella persona era el Mesías, creían que Juan el Bautista era la razón de su espera, pensaban que el tiempo había llegado y tenían ante sus ojos al libertador esperado. Esto también nos puede pasar, en esta constante espera del Señor podemos muchas veces confundirnos, distraernos y errar en la razón de nuestra esperanza, podemos poner nuestra confianza en otras personas y no en aquel que nos viene a Salvar de verdad.

La esperanza del cristiano tiene un nombre y es Jesús nuestro Salvador, a veces corremos el riesgo de no estar atentos y enredarnos, pretendiendo encontrar en otras personas e incluso cosas o ideologías la auténtica razón de nuestra Fe. Cuando nuestra esperanza no es Dios, cuando no le ubicamos en el centro de nuestras vidas, quedamos defraudados, somos decepcionados.

Dios camina con su pueblo, no estamos solos, aun cuando no le podemos descubrir junto a nosotros; Jesús se encontraba entre esa gente que está en expectación, en espera ansiosa; camina junto a ellos pero no son capaces de descubrirle, le miran como uno más y se confunden, colocan en otra persona su esperanza, es el Bautista el que les aclara: Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias…

Si tu confianza, si tu esperanza esta puesta en el dinero, en una persona, en una cosa, posesión, ideología, caudillo, en cualquier “seguridad o necesidad” y no en el Señor, hoy nos toca decirte, no es ahí el lugar, no es esto lo que buscas y necesitas, no es ese el camino. Quédate atento, despierta, abre los ojos y escucha la voz del Padre que te indica el camino.

Hoy también resuena ante nosotros la voz de Isaías "Una voz clama en el desierto: ¡Preparad el camino al Señor! ¡Allanadle los caminos!". Juan Bautista se nos presenta como esa voz que prepara los caminos y que llegado el momento indica el sendero a seguir; Nosotros también vamos preparando el camino del Señor, debemos de ir allanando sus senderos, esta responsabilidad de ser voz, es nuestra; porque somos constructores del Reino de Dios en este mundo, hoy podemos preparar la tierra para edificar la tan anhelada Civilización del Amor, hoy podemos ser la voz que grita en medio del desierto, de un mundo que se resquebraja entre la división, el odio, la indiferencia; que sufre la sequedad y la aridez de falta de amor.

Indiscutiblemente hoy recordamos también el valor del Sacramento del Bautismo, ¿Guardas en tu memoria el día que te Bautizaste? ¿Tenes consciencia que desde ese día eres Hijo o Hija de Dios y herederos de su Reino? A veces tomamos este Sacramento a la ligera. Jesús que no cometió pecado se sumerge en las aguas del Jordán, como un pecador más y en los inicios de su vida publica; Hoy también nos invita a dejarnos sumergir en las gracias que Dios nos quiere regalar, a través de sus Sacramentos y ser conscientes de los regalos que Dios nos ha dado con el Bautismo y sus efectos en nuestras vidas ¿Sabes cuales son los efectos del Sacramento del Bautismo? Pregunta de Catequesis de Primera Comunión, sus efectos son: Perdona el pecado original, recibimos en nuestras vidas la presencia de la Santísima Trinidad junto con la Gracia Santificante, se nos infunde la Gracia Santificante y con ella las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, imprimiendo en el alma el carácter Sacramental que nos hace Cristianos para siempre y que nos introduce e incorpora a la Iglesia.

A modo de conclusión: Espera en el Señor, pon tu confianza en Él; se la voz que prepara el corazón de los demás a recibirle, una voz que grita ante el mundo, una voz que despierta del letargo a quienes duermen o no escuchan; Se la voz de un Cristiano consciente de las gracias y dones que recibiste como Bautizado y que nos invitan a la vida de la Gracia. Unidos a Jesús, por la gracia del Sacramento del Bautismo, también a nosotros se nos dirige la voz del Padre que nos dice: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”.

Ama mucho, Dios les bendiga.
UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS


Escrito por:


Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León
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