Mi Jesús mi todo, ¡Tú me amas y yo te amo!
BEATO FRANCISCO XAVIER SEELOS, C.Ss.R.

Muy apreciados lectores.

En los tres últimos artículos de este espacio les he compartido una exposición sucinta sobre la vida de tres santos redentoristas que ya han sido canonizados: San Gerardo Mayela, San Clemente Hofbauer y San Juan Neumann.  Ahora toca el turno a los redentoristas que han sido beatificados, y comenzaremos con el Beato Francisco Xavier Seelos, C.Ss.R.

Nuestro beato nació en Fussen, Baviera (Alemania), el 11 de enero de 1819, en el seno de una buena familia católica (esto nos debe recordar que la práctica de la verdadera fe y piedad católica en nuestras familias produce vocaciones para el servicio de Dios).  A una edad muy joven ingresó en el seminario diocesano, pero poco tiempo más tarde conoce a los Misioneros Redentoristas y en 1848 decide unirse a ellos.  En aquella época los obispos estadounidenses tenían fuerte necesidad de sacerdotes alemanes que pudieran atender pastoralmente a las grandes multitudes que emigraban desde Europa, así que Francisco X. Seelos se ofreció para esta gran misión.  Así pues, arribó a Nueva York el 20 de abril de 1843.

Una vez en Estados Unidos, luego de haber completado su noviciado, Francisco X. Seelos fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1844 en la Iglesia Redentorista de St, James en Baltimore, y su primera misión encomendada fue la de ser vice-párroco junto con San Juan Neumann (el Padre Pablo Straub solía exclamar en las homilías cuando en la predicación hablaba de ellos dos: “¡…imaginemos que tremendas misiones habrán predicado juntos estos dos titanes del evangelio!”.  Durante su tiempo de ministerio como sacerdote redentorista predicó misiones en inglés y en alemán en lo que hoy son varios estados del noreste de Estados Unidos; además fue párroco, maestro de novicios, formador de estudiantes de Teología redentoristas, y finalmente fue promovido como obispo de Pittsburgh, pero oró e hizo todo lo humildemente posible para declinar ese cargo y así sucedió.

Posteriormente, en el año de 1866 fue destinado como párroco de la Iglesia Redentorista de la Asunción de María, en Nueva Orleans, Louisiana.  Aquí se dedicó incansablemente a atender a su comunidad, puesto que era el superior; también se dedicó a atender pastoralmente su parroquia.  Se cansó y de desgastó en el cuidado de sus ovejas.  Por aquella época, la región sureña de los Estados Unidos era azotada por la mortal fiebre amarilla.  Eso no detuvo al Beato Francisco Xavier Seelos para prodigar cuidados, sobre todo espirituales, a sus feligreses.  Desafortunadamente con esto él quedó contagiado de la terrible enfermedad muriendo el 4 de octubre de 1867.

Todos hemos de saber que cuando la Iglesia beatifica o canoniza a alguien, el objetivo principal es proponérnoslo como ejemplo de vida católica por su práctica heroica de las virtudes cristianas.  Yo creo que las virtudes más destacadas del Beato Francisco Xavier Seelos que nosotros podemos imitar son su amor tan grande a Jesús y a María, que lo llevaron a olvidarse de sí mismo y pensar siempre en el bien de los demás. Fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II el nueve de abril del año 2000, así que debemos invocarlo e imitarlo en su amor y entrega a Dios y a los hermanos.

Pbro. Agustín Pelayo, C.SS.S