Mi Jesús mi todo, ¡Tú me amas y yo te amo!
SAN JUAN NEUMANN
Queridos hermanos lectores.

Nuevamente les saludo en este espacio en el que estamos dando a conocer a aquellos santos que vivieron la espiritualidad alfonsiana de la Congregación del Santísimo Redentor (los Padres Redentoristas).  En esta ocasión les presento una breve reseña de San Juan Neumann, C.Ss.R., el cual fue el IV Obispo de Filadelfia (USA).

San Juan Neuman nació en Prachatitz, Bohemia (actualmente República Checa), el 28 de marzo de 1811, en el seno de una familia muy piadosa, donde fue bebiendo la profundidad de la Santa Fe Católica.  Desde muy pequeño fue mostrando dones de una inteligencia muy avanzada.  Ya en su juventud pudo completar los estudios de humanidades impartidos por los padres benedictinos, como preparación para la formación teológica, pues nuestro Señor ya había suscitado en él la idea de convertirse en sacerdote.  Por este motivo comenzó a estudiar teología en el Seminario de Budweis en el año de 1831, pero al año siguiente se trasladó al Seminario de Praga porque quería especializarse en lenguas extranjeras, pues ya desde entonces anhelaba ser misionero Redentorista e ir a Evangelizar en Norteamérica.

Desafortunadamente, al terminar sus estudios en 1835, no fue ordenado sacerdote por dos motivos: el obispo estaba muy enfermo y además había tan demasiados sacerdotes que no se necesitaban más.  Esta situación lo llevó a dirigir su mirada a Norteamérica.  Entonces escribió a algunos obispos estadounidenses, los cuales estaban necesitados de sacerdotes que hablaran el alemán para atender a las multitudes de inmigrantes alemanes, y San Juan Neumann había aprendido el inglés junto con otras lenguas, y el alemán era su lengua natal.  Entonces se aventuró en un largo y sufrido viaje en barco a un mundo totalmente desconocido, sin dinero, sin recursos, sólo con la fe en Dios y con la palabra dada por el Obispo de Nueva York, quien lo esperaba para conocerlo.

Poco después de llegar a Nueva York, por fin fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1836, y tuvo como destinos primero Bufalo y después Rochester (que hoy son grandes ciudades).  Allí entonces entabló una amistad muy grande con los Padres Redentoristas, especialmente con el venerable Padre Prost, C.Ss.S., quien lo acompañó en su proceso hasta hacerse Redentorista en el año de 1940.

Ya siendo redentorista fue enviado a Pitsburg y luego a Baltimore, donde realizó una obra de evangelización muy fecunda, predicando innumerables misiones, siendo un gran apóstol del púlpito y de largas horas en el confesionario.  Años más tarde fue nombrado Superior de la Viceprovincia Redentorista de Estados Unidos, y el 20 de marzo de 1852 el Papa Pío IX lo nombró Obispo de Filadelfia; dicho Pontífice también lo invitó a Roma para estar presente el 8 de diciembre de 1854 en la declaración del Dogma de la Inmaculada Concepción.

Al Obispo San Juan Neumann se le deben dos grandes obras en Estados Unidos: en primer lugar, el haber fundado el maravilloso sistema de las escuelas parroquiales católicas; en segundo lugar, el haber elaborado el catecismo mandado por el Primer Concilio Nacional Plenario de los Estados Unidos, mediante el cual se unificaban los criterios catequéticos de todas las diócesis este país.

El día 5 de enero de 1860, San Juan Neumann iba caminando hacia el correo por las frías y nevadas calles de Filadelfia para enviarle un cáliz a un párroco pobre y necesitado, cuando de repente sufrió un ataque de apoplejía, el cual le quitó la vida.  Todo su rebaño lloró desconsolado la muerte de su pastor a quien tanto amaban.  El Papa Pablo VI lo beatificó en el año 1963 y él mismo lo canonizó el 19 de junio de 1977, convirtiéndose en el primer santo canonizado de Estados Unidos.  Su fiesta litúrgica de veneración es el 5 de enero.  Roguemos a Dios nuestro Padre que por intercesión de San Juan Neumann nos conceda el no darnos por vencidos y luchar por propagar nuestra fe como lo hizo este gran santo.  ¡Así sea!