Monseñor
Bosco Vivas Robelo, Obispo de León, presidió la Eucaristía del tercer domingo de
Cuaresma en la Basílica Catedral de León, en su homilía el prelado dijo que “estamos
invitados a orar por la vida humana, a conversar con el Señor acerca de ese don
grandísimo que nos ha dado de existir y el mismo hoy a través de estas lecturas
se revela Dios como el ser viviente por sí mismo” meditó.
En
la Eucaristía participaron diferentes agentes de Pastoral Familiar,
organizaciones laicales que promueven la vida como la Fundación Don de la Vida
y Proyecto Esperanza de la Diócesis de León.
Monseñor
Bosco reflexionó que “Dios no es egoísta sino es un Dios de amor y el amor
siempre se dispone a entregarse a otros, esta acción de interrelación personal
se da en el mismo Dios, en la unicidad de Dios, en las tres personas divinas,
pero este Dios en si mismo feliz en su trinidad, quiere volcarse también sobre
seres creados por él, para hacerlos participes en su felicidad”.
Citando
al Evangelio de San Juan el obispo leones dijo que “Nada fue hecho sin Dios,
por lo tanto, si fuimos hechos por Dios y éramos buenos los seres humanos antes
sus ojos es porque fuimos hechos participe de su vida de su amor, esta participación
de Dios en la vida de nosotros es la que nos hace seres que no tienen precios
que pueda igualarse en el mundo” meditó.
Continúo
manifestando que, Dios “dándonos a nosotros su existencia, nos quiso hacernos
comprender que es un amor divino, sin límites, eso lo hizo por medio de la encarnación
de su hijo en la Santísima Trinidad, al hacerse hombre el hijo de Dios, elevó
nuestra condición humana a una de las alturas incomprensible pues nuestra raza
queda metida en la divinidad de Dios, porque nosotros somos verdaderamente una
locura del amor de Dios”.
Finalmente
citando a las palabras de San Bernardo, el religioso invitó a los fieles a
reflexionar sobre la “elevación de la dignidad nuestra de seres humanos, de la
dignidad de la Virgen María pues ella como persona humana fue donde el hijo de
Dios vino a gustarse, pues era como una zarza llena de amor que no tenía fin
por eso el verbo asume en la virgen la encarnación” puntualizó.

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