La
mañana de este jueves santo en la Basílica Catedral de León, su excelencia
Monseñor Cesar Bosco Vivas Robelo, Obispo de León, presidió la Solemne Misa
Crismal acompañado del clero de la diócesis, fieles de diferentes parroquias quienes
participaron de la acción litúrgica.
En
su homilía el prelado leones meditó que “quien no toma a Cristo como guía, esta
expuesto a vagar en un camino de ruinas temporal y eterna, es a él al que
tenemos que ver hoy, ojalá pudiera yo hoy tener la capacidad de hablar con toda
propiedad y con una experiencia fuerte de lo que les estoy diciendo, la tengo
pero no con la fortaleza de la que quisiera, pero con la convicción de que
Cristo es mi vida, la tengo que proclamar hoy y siempre, él es la persona con
la cual tenemos que relacionarnos si queremos encontrar salvación”.
Continuo
diciendo que en “este día y estos días Santos, nuestro interés tiene que ser
poner en el centro a Jesús, aún con lo que estamos viviendo, los
distanciamientos políticos que los hay y no los podemos negar, porque esa
confrontación es signo de una presencia maléfica en nuestras vidas, imagínense
cuando se juntan las experiencias negativas de humanos, lo que se da es una explosión
de odio y una lejanía de aquel que ha venido a derribar el muro que separaba por
el odio a los pueblos”.
“Lo que
nos divide, lo que nos hace tanto daño, no viene de Dios, (…) Cristo es nuestra
paz, Cristo es nuestra esperanza, traicionaría a mi Señor si no se los dijera
claramente, no hay otro salvador ni de dentro ni de fuera del país, es
Jesucristo el que salva, salvándonos a nosotros del pecado” manifestó.
Finalmente
invitó a los fieles a “que la sinceridad no falte a los seres humanos para no
condenar a nadie en vida, la condenación es de Dios, ojalá podamos hablar con
sinceridad como cristianos, Semana Santa mirada puesta en Jesús y en nadie más”.
La
misa crismal, es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma (de aquí
el nombre de misa crismal) y bendice además los restantes óleos o aceites (para
los enfermos y los que se van a bautizar).
La
consagración del crisma y la bendición de los otros dos aceites ha de ser
considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud
sacerdotal del obispo.

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