Cada
viernes Santo la Iglesia
Católica se une en penitencia, abstinencia y ayuno para conmemorar la pasión
del Señor. Entre las actividades de este día están el Vía Crucis, el Sermón de
las Siete Palabras del Señor Jesús en la Cruz; las procesiones con la imagen de
Cristo y de su Madre Dolorosa, entre otros
.
Este
día la Iglesia no celebra la Eucaristía y ningún sacramento, a excepción de la
Reconciliación y de la Unción de los Enfermos.
La
celebración litúrgica conmemora la Muerte del Señor, se realiza también la
celebración de la Palabra que concluye con la adoración de la Cruz y con la
Comunión Eucarística, consagradas el Jueves Santo.
Monseñor
Bosco Vivas Robelo, presidió en su sede episcopal la Solemne acción litúrgica
en su reflexión el prelado meditó que “recibamos el mensaje y hagamos lo
nuestro en una reflexión a la luz del divino espíritu, reflexión que yo me
atrevo a hacer con el riesgo de que las palabras humanas, que tienen buen propósito
de preparar nuestras almas a la acción de Dios, que estas palabras puedan
servir de distracción que de ayuda, hay que decir de parte de la iglesia algún mensaje,
porque la iglesia no puede quedarse callada a la muerte de su esposo y redentor,
porque la iglesia quiere iluminar nuestras vida y conducirla a llevarla a
conseguir lo que Cristo se ha propuesto al morir en la cruz, salvarnos”.
Continúo
diciendo que “a cada uno de nosotros nos toca hacer vida la palabra de Dios y
no tengamos miedos de que vengan a nuestra mente exigencias que nos obliguen a
cambiar nuestro comportamiento, dejemos guiarnos por el espíritu santo”.
Citando
al Evangelio de San Juan el prelado manifestó que “nos deja entrever a este
Jesús torturado con toda su dignidad no solo humana, sino divina, (…) esa
inquietud de aquellos jefes religiosos judíos que pedían la crucifixión del
Señor, viene a darnos a nosotros un sentimiento, un cuestionamiento hasta donde
nosotros, hemos reconocido a Jesús, se
anida en nuestro corazón, no le tengamos miedo a Jesucristo, el mudo atravesaba
y sigue atravesando situaciones de confrontación”.
“San
Juan Pablo Segundo nos lo decía, no tengan miedo, es la actitud de la iglesia
ante Jesús, no tengamos miedo, pero tampoco a las circunstancias y situaciones difíciles,
el mal tiene su origen en el pecado y ese pecado ya Jesús lo destruyó, el mal
se anida en el corazón nuestro por la envidia del diablo pero al demonio ya lo venció
Jesucristo, la victoria es de Jesús y de todo aquel que confía en Jesús y busca
como hacer su voluntad”.
“Hoy
Viernes Santo, es preferible que dejemos que hable el espíritu de Dios en nuestro
ser, es necesaria la actitud de la Virgen María”
Una
de las actitudes que el cristiano debe tener durante el Viernes Santo es la
reflexión porque comprenderemos y profundizaremos en el sentido de la muerte de
Cristo.

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