El
Papa Francisco emitió este domingo ante una abarrotada Plaza de San Pedro su
mensaje de Pascua, Urbi et Orbi (para la ciudad y para el mundo), en
el que hizo un llamado a no ser fríos e indiferentes ante “los numerosos
sufrimientos de nuestros tiempos”.
El
Pontífice pidió abrir los corazones “a las necesidades de los
menesterosos, los indefensos, los pobres, los desempleados,
los marginados, los que llaman a nuestra puerta en busca de pan, de un refugio
o del reconocimiento de su dignidad”.
Se
solidarizó con los pueblos en conflictos armados y con las naciones del continente
americano, particularmente con Venezuela. Asimismo manifestó su
tristeza y dolor por los ataques en tres iglesias y cuatro hoteles de Sri
Lanka, “rezo por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de
este dramático evento”, dijo.

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