Meditandodo el Evangelio según San Mateo 28, 1-10.
Vigilia Pascual del Año 2019.

"Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros..." (Mt. 28, 7)

En estos días hemos meditado en la pasión y muerte de nuestro Señor Jesuscristo, han sido días muy intensos. La pasión nos ha ubicado ante el drama del dolor y el sufrimiento, muchos gimen en nuestra sociedad clamando liberación, no solo una libertad física sino también espíritual, ante el sufrimiento de los que hoy como ayer siguen siendo crucificados en nuestro tiempo: crucificados por la pobreza, las injusticias, la violencia, el egoísmo, el deseo descontrolado de poder, en resumen por el pecado, el demonio y la muerte.

Hoy como ayer mueren inocentes, que son entregados y vendidos por unas cuantas monedas, hoy como ayer la sangre de inocentes se derrama; pareciera que la locura y la maldad en nuestro mundo tienen la última palabra, que las hora de las tinieblas sometieron a la luz y al Amor en el mundo; está podría ser nuestra forma de ver la realidad en el mundo, más aún cuando nos hemos sumergido en el silencio del Sabado Santo, el Verbo de Dios ha guardado silencio, el inocente ha sido entregado, asesinado y colocado en un sepulcro, pareciera que todo está acabado, más sin embargo está noche resume para el mundo un grito diferente, es el grito de ¡Resurrección!.

La muerte no ha tenido la última palabra, ¡Ha Resucitado! "No teman, yo sé que ustedes buscan al Crucificado" (Mt. 28, 5) Así dice el Ángel a las mujeres que llegan al sepulcro, estaban buscando un cadáver y encuentran un Ángel sentado sobre la roca que cubría la entrada del sepulcro (Señal de victoria) la tumba está vacía. 

Desde ese sepulcro resuena para todos esperanza, el mal no tiene la última palabra, más allá de las injusticias, del sufrimiento y el dolor, incluso más allá de la muerte, Dios nos ha demostrado la fuerza de la Vida y del Amor que se hace Resurrección y Esperanza. Hoy podemos gritarle al mundo, salir a la calle como locos decir: Que por más oscura que sea la noche y las tinieblas que nos cubren, Dios ha Resucitado y ha vencido al pecado y a la muerte. "No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho". (Mt. 28, 6).

Hoy es día de alegría y de contagiar alegría, Dios ha vencido de forma definitiva y para siempre al mal, su Reino está entre nosotros, la Liturgia en la Noche Santa nos recordará: "Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y, derramando su sangre, canceló el recibo del antiguo pecado. Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero cuya sangre consagra las puertas de los fieles". (Pregón Pascual).

Todo el Antiguo Testamento y la ley hoy adquieren su verdadero significado, ¡Todo se ha cumplido! En Cristo y por Cristo. La alegría nos embarga tanto que llegamos a decir: ¡Feliz culpa que mereció tal Redentor! (Pregón Pascual) Aquello que fue razón de dolor y sufrimiento para nosotros se ha transformado en razón de alegría y de dar gracias. Hoy las lágrimas son secadas de nuestro rostro, no hay razón para el llanto, desde hoy tenemos la certeza que nada nos puede separar del Amor de Dios (Cfr. Ro. 8, 35 - 39).

La alegría de la Pascua, es la razón de la Iglesia, no solo es Pascua este día y los que vienen, desde aquella primera Pascua, desde que la piedra rodó y el sepulcro quedó vacío vivimos en la Pascua, el Paso de Dios entre su pueblo y la semilla de la Pascua es la Santidad, es ese salir de nuestra comodidad, ese ir a las periferias y decirle a quienes son marginados, a los que sufren, a los crucificados de nuestro tiempo que la Resurrección también es para ellos, es también para nuestros pueblos, es también para nuestra Patria Nicaragua.

La Pascua es contagiosa, no es solo un sentimiento, es un estilo de vida que asume la Iglesia, en un constante ser enviada al mundo a gritar que hay ¡Resurrección! Aún cuando pareciera que estamos en las horas de las tinieblas, la Pascua nos da valor, esperanza y coraje para salir al mundo, eso hicieron los discípulos, eso han hecho los Santos y lo seguiremos haciendo como Iglesia hasta que nuestro Señor regrese y su Reino sea completamente establecido en el mundo. 

Por eso hoy alégrate, hoy celebra, es Pascua Dios libera a su Pueblo, no tengas miedo, ni aún la muerte tiene la última palabra. Es el triunfo de Dios, del inocente, del cordero que ha cargado nuestros pecados sobre Él, que ha pagado nuestras deudas y que nos ha regalado ser Hijos de Dios, ¿Lo crees? Eres Hijo de Dios, eres su Hija muy amada y cuando termine este pegrinar, este tránsito por el mundo nos espera en su Casa, en la Casa del Padre y también nosotros Resucitaremos, no es un sepulcro el final del camino si vivimos en Dios, el Dios de la Vida nos regala la vida; por eso nos decía que él era la Vid y nosotros los sarmientos (Cfr. Jn.15, 1-8) unidos a Él tenemos vida y compartimos Vida, así el Cristiano se transforma en Sal y Luz para el mundo (Cfr. Mt.5, 13-16). Hoy debemos de ser los hombres y mujeres de la Pascua, unidos al Resucitado hemos Resucitado y somos los Resucitados que el mundo necesita. Ojalá que con nuestros pasos Dios también llegue a más corazones y descubran su Amor; vivir la Pascua, vivir en clave de Pascua es la urgencia más grande para nuestro mundo. 

Por eso hoy levántate, quita las lágrimas, un sepulcro vacío atestigua que el Amor ha triunfado y que el Amor triunfará siempre. 

¡Aleluya, Aleluya, Cristo ha Resucitado!
¡Feliz Pascua de Resurrección!



Escrito por:


Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y 
Coordinadores de la Sección Familia y 
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón
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