Éste segundo domingo de Pascua, la Iglesia ha celebrado la solemnidad de la Divina Misericordia, instaurado así, por San Juan Pablo segundo en el año 2000. En la Diócesis de León, la feligresía ha abarrotado las parroquias, viviendo el día con mucha fe, en cercanía de su Obispo Monseñor Bosco Vivas Robelo, a quien de su homilía destacamos cinco reflexiones. 

Quinta reflexión

 El Papa San Juan Pablo 2, tenía la convicción que el mundo, los seres humanos; no tendríamos paz si no reconocíamos y saboreábamos la misericordia de Dios

Cuarta reflexión 



La misericordia de Dios, es la fuerza más grande para podernos vencer en nuestros orgullos y nuestras vanidades. 

Tercera reflexión


 Es con la misericordia, que Dios destruye el pecado de cada uno de nosotros, haciéndonos renacer a una vida de amistad con Dios, dándonos la vida de hijos de Dios en el bautismo. Misericorida, el poder que destruye el mal del mundo y el mal del corazón humano.

Segunda reflexión


Es necesario que la fuerza de la misericordia de Dios entre a nosotros, experimentado a nosotros el perdón y la renovación de nuestra vida, para que nosotros mismos nos convirtamos en una fuerza que va destruyendo el mal, conforme vamos viviendo el evangelio

Primera reflexión 


Nosotros entramos en el corazón de Cristo a través de la herida del costado, para vivir esa divina misericordia, y en ese corazón; nuestro corazón se transforma, se suaviza, se purifica, para vivir una vida mejor.