Por: Glenda Zepeda Real
Alrededor de doscientas personas formaron parte del voluntariado de oración
y ayuno en la campaña 40 Días por la Vida en Chinandega,
para rezar por el fin del aborto; la que se llevó a cabo del 6 de marzo
(miércoles de ceniza) al 14 de abril (Domingo de Ramos).
Son muchos los testimonios espirituales, de los participantes que
asistieron diariamente durante la Cuaresma a visitar a Jesús Sacramentado en la
capilla de la casa rectora San Juan Neumann; mujeres que varios años atrás
tuvieron un aborto provocado o espontáneo, como doña Guillermina y doña Arlen;
quienes expresan sentir aún el dolor de la pérdida y al mismo tiempo la
necesidad de orar por ese bebé.
Los hombres (jóvenes y adultos) no fueron la excepción en la jornada de
oración, muchos de ellos comprometidos con el evangelio agradecen haber sido
parte de la campaña; pues en el transcurso de los días vieron la mano de Dios
en sus vidas y celebraban el aumento de vidas salvadas registradas por el
movimiento.
La clausura se realizó el domingo de Ramos en la Capilla El Calvario en la
ciudad de El Viejo, donde se contó con la presencia de las comunidades
evangelizadoras del Santísimo Salvador, quienes dirigieron el rezo del Santo
Rosario por los niños no nacidos ante el Santísimo Sacramento, colocándoles a
los fieles un lazo de color celeste como símbolo a favor de la vida y portando
pancartas con mensajes provida. Posteriormente participaron de la bendición y
procesión de palmas que recorrió algunas calles de la zona.
Al llegar al templo se dio inicio a la Santa Eucaristía presidida por el
padre David Pérez de Jesús, C.SS.S, quien reflexionó sobre como al ser
partícipes y colaboradores de la cultura de la muerte, condenamos y
crucificamos a Jesús nuevamente; exhortando a no ser indiferentes ante el acto
cruel de asesinar una vida desde el vientre materno.
El movimiento 40 Días por la Vida, contabilizó hasta el 14 de abril, 442
bebés salvados, 56 de ellos en Colombia
y 10 en México, así lo dio a conocer
en su página web www.40daysforlife.com,
gracias a la Misericordia de Dios y a las oraciones incansables de cientos de
miles de voluntarios en más de cincuenta países de Iberoamérica.

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