Meditando el Evangelio de San Juan (13,31-33a.34-35)
Lecturas del V Domingo de Pascua - Ciclo C


La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros… (Jn 13, 35)

Hablemos de amor; —siempre se habla de amor— se presenta en la Tv, se busca en el internet, se lee en los libros e incluso se escucha en las canciones pero tristemente se desconoce tanto, sabemos que es un necesidad en el mundo pero incluso muchos lo utilizan para justificar sus egoísmos y el sufrimiento que infringen a otras personas con muertes, violaciones, injusticias, torturas y violencia ¿Cuántas atrocidades se han cometido en nombre de este “amor”?

El Amor es una palabra de moda y cada quien le quiere dar el significado que le conviene: el esposo violento que golpea a su esposa le dice que lo hace en nombre del amor; el gobernante tiránico que mata, tortura, secuestra y envía a seguidores a golpear y sembrar el odio, alega que lo hace en nombre del amor y la paz, —ven que siempre ha estado de moda— historias así se repiten todos los días, a cada momento; el ser humano le quiere dar el significado que le place y con el justificar hasta su propia miseria y mezquindad.

La Escritura dice que Dios es Amor (1Jn 4, 7), entonces si queremos encontrar el verdadero significado del Amor, tendríamos que buscar y encontrar a Dios porque Dios es Amor, Dios le da el verdadero significado al Amor, pero es más aun Dios mismo es Amor y nada podría ser Amor lejos de Dios. Que tan alejadas están las canciones y novelas de nuestro tiempo sobre lo que es Amor, algunas se reducen a un romanticismo emotivo y las canciones de nuestro tiempo han caído tan bajo que hablan de desórdenes y una genitalidad vacía de cualquier significado siquiera cercano al romanticismo.

Para el cristiano, el amor se transforma en la opción fundamental de la vida. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: « Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna » (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el núcleo de su existencia: « Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas » (6, 4-5). Jesús, haciendo de ambos un único precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo, contenido en el Libro del Levítico: « Amarás a tu prójimo como a ti mismo » (19, 18; cf. Mc 12, 29- 31). Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es sólo un « mandamiento », sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro”. (Deus Caritas Est 1).

Jesús en el Evangelio de hoy nos indica cual será la señal de identidad del Cristiano, nos ha señalado cual es nuestra camiseta por la cual nos la debemos de jugar en la vida; esa camiseta es el Amor, ahí descubrimos nuestra vocación y razón de ser, hemos sido creados para el Amor, amar y ser amados. “La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros…” (Jn 13, 35). Jesús da un mandamiento nuevo a sus discípulos, un mandamiento que ya aparecía en la ley de Moisés pero es hasta con Jesús que comprendemos la medida del Amor, porque es un Amor sin medida, que lleva a entregar nuestra propia vida, un amor que se transforma en don y respuesta a ese don, se hace encuentro con Dios y con mi prójimo, se hace vida, porque se entrega hasta la vida y lo único que se puede recibir como corona al dar la vida por Amor es Vida en abundancia, Vida nueva y fecunda, San Cirilo de Alejandría decía: “La Ley mandaba que era necesario amar al hermano como a nosotros mismos; pero nuestro Señor Jesucristo nos amó más que así mismo… Esa medida de amor era realmente lo nuevo”. (Com. Ev. Jn 9)

Así descubrimos que el Amor, no es emoción y sentimiento, el Amor va más allá y se hunde en el misterio y la inmensidad de Dios, se vuelve tan profundo y tan sublime que atraviesa cualquier limite, llega a los extremos de nosotros mismos y desde esos extremos asciende hasta Dios. Acercarnos al Amor es encontrarnos como Moisés ante la zarza ardiendo, es tierra Sagrada, suelo Santo ante el cual debemos quitarnos las sandalias (Ex 3,5), solo a través del Amor el ser humano se eleva hasta lo Divino, todo lo contrario al Amor, lo degrada, lo sepulta reduce y envilece.

La ley definitiva de cada uno de nosotros es el Amor, el legado es nuestro prójimo, es el otro, nuestros hermanos, ellos son escaleras del cielo para nosotros y es la herencia que nos dejó Jesús antes de entregar su propia vida, es el camino que nos lleva a la Resurrección, solo quien Ama, quien se entrega así mismo, quien da su propia vida, la recupera, de lo contrario quien no Ama pierde la vida, vivimos en un momento de la historia donde muchos no le encuentran sentido a la vida, viven de forma vacía y es por falta de Amor, el verdadero Amor es la necesidad más urgente del mundo y es lo que le transforma, de este modo se hace presente la verdad escatológica de un cielo nuevo y una tierra nueva (Ap 21, 1), es el Cordero que ha entregado su propia vida quien nos habla de Amor y nos invita Amar como Él nos Amó, Él es el maestro del Amor y el verdadero Amante, si quieres conocer el Amor y Amar de verdad, acércate al que está sentado en el trono, es el Amor y escúchale decir: Yo hago nuevas todas las cosas… (Ap. 21, 5) 

Recuerda: Ama mucho, el Reino de Dios ha llegado y que Dios les bendiga.
UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS

Escrito por:


Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y 
Coordinadores de la Sección Familia y 
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón
Twitter: @Nestor_Esau
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