Queridos hermanos, todos estamos llamados a una vocación especifica y esta vocación es una manera de vivir la vida, comprenderla y ponerla como servicio al Dios que nos ha llamado a algo grande, así como Él lo es; a cada uno de nostros nos ha llamado por nuestro nombre ( Is. 43, 1) y nos ha hecho un llamado especifico en algún momento de nuestra vida o està por llamarnos, recordemos que muchos son los llamados pero pocos los escogidos (Mt.22, 14), este llamado puede ser a una de las vocaciones especificas como  la vida de la solteria o celibe, la religiosa-sacerdotal o la vida de  matrimonio; muchos piensan que la vocación es para unos pocos pero la vocaciòn no es un privilegio de pocos, sino un derecho de todos y precisamente hay una vocación a la que todos en general estamos llamados y me refiero a la vocacion de la felicidad pues en el servir a Dios que nos ha amado desde la eternidad, encontraremos una verdadera felicidad sin fin a como dice la escritura «El que está atento a la palabra encontrará la dicha, ¡y feliz el que confia en el Señor! (Prov. 16, 20)» y confiados en estas palabras sabremos que ésta felicidad la obtendremos solo si estamos con Dios pues en otro pasaje dirá«felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor, felices los que siguen las prescripciones del Señor y lo buscan de todo corazón (Sal. 119,1-2)». Así pues queridos hermanos correspondamos a la vocación de la felicidad ques nos la otorga Dios y nos dirige a Dios.

Hno. Jesús Daniel Silvestre, C.SS.S.