Nuevamente les saludo, queridos lectores y amigos.

En las pasadas ocasiones hemos ido exponiendo la vida de los santos y beatos que siguieron la espiritualidad alfonsiana, como miembros de la Congregación del Santísimo Redentor.  Ahora toca el turno al Beato Gaspar Stangassinger, C.Ss.S., redentorista alemán que se dedicó a la formación de los Misioneros Redentoristas.

Nuestro Beato nació en el sur de Alemania, en el poblado de Berchtesgaden (Baviera), el 12 de enero de 1871.  Su familia era más o menos acomodada y profundamente piadosa.  Desde muy pequeño tuvo la seguridad de que quería ser sacerdote y consagrar su vida a la salvación de las almas.  Fue así como después de concluir los estudios básicos, a los 13 años, ingresó en el seminario menor de Freising.  Algo que siempre caracterizó a Gaspar Stangassinger fueron las múltiples dificultades que tuvo para los estudios, las cuales pudo superarlas y aplicarse a ellos e incluso llegar a destacar.  En dicho seminario decidió continuar sus estudios mayores, distinguiéndose por su piedad.  En sus vacaciones solía peregrinar a santuarios marianos, llevando a grupos de jóvenes en los cuales deseaba encender el fervor; peregrinaba a santuarios como el de Dürrnberg, el cual era guiado por los Padres Redentoristas, con los cuales tenía contacto.  Gaspar frecuentaba este santuario, y recibía guía espiritual de los Redentoristas, y desde sus años de seminario comenzó a leer las obras de San Alfonso y a sentir cariño, admiración y un llamado especial a formar parte de la Congregación de San Alfonso.  También había hecho peregrinaciones a la tumba de San Clemente Hofbauer.

Por fin, en el mes de octubre del año 1892, con el beneplácito sólo de su madre (no de su padre por razones políticas) y de sus directores vocacionales, inició su noviciado como Redentorista, haciendo sus votos el 16 de octubre de 1893. Por las situaciones políticas en Alemania los Redentoristas habían sido expulsados del territorio alemán, así que Gaspar tuvo que cursar su formación y profesar votos en Dürrnberg, en los territorios austriacos.  Sin embargo, pasados unos años, el 16 de junio del 1895, fue por fin ordenado sacerdote en la Catedral de Ratisbona, Alemania.

¿Y qué decir de su ministerio sacerdotal?  ¡Muchas cosas… pero se resumen en las siguientes!  Él anhelaba ardientemente el ser enviado a las Misiones.  Por aquellas épocas los Redentoristas Alemanes del norte se lanzaron a misionar y fundar en el área de Argentina, mientras que los Redentoristas del sur se lanzaron a evangelizar y fundar en el área del Brasil, estableciéndose en el actual Santuario de Aparecida.  Sin embargo, el Beato Stangassinger había escrito: «Mi única intención al recibir el sacerdocio es la gloria de Dios y la salvación de las almas; por ello me entrego enteramente a la voluntad de Dios. Que los superiores dispongan de mí para lo que ellos juzguen más conveniente. Me someto a su voluntad, tanto si me destinan para la enseñanza en el seminario, como si lo hacen para las misiones… Por gusto, yo escogería dedicar mi vida a la predicación entre los pobres, los indigentes, los humildes… ¡Quiero ser un instrumento en manos de Dios y esto sólo lo conseguiré allí donde me coloque la obediencia!».  Y así fue: inmediatamente después de ordenado fue destinado como profesor y prefecto del seminario Redentorista en Dürrnberg.  Allí se dedicó incansablemente -tanto con dulzura, pero también con el rigor debido de la disciplina- a la formación integral de los futuros sacerdotes Redentoristas.  Se sabe por testimonios de innumerables formandos que siempre fue muy amado y respetado por todos.
El Padre Gaspar se entregó incansablemente a las labores formativas.  Daba clases, predicaba retiros a los seminaristas, los acompañaba, escuchaba y guiaba personalmente en su vocación.  Dedicaba poco tiempo al descanso por las múltiples ocupaciones, pero siempre tenía tiempo para todos.  A pesar de lo anterior ocasionalmente aceptaba ir a predicar sermones y oír confesiones en algunas iglesias cercanas, lo cual era para él una delicia.

Con el paso de los años, el ambiente en Alemania se fue tornando cada vez más favorable para los Redentoristas.  Por este motivo los superiores decidieron trasladar el seminario de Dürrnberg hacia Gars (un poco cerca de Múnich), y así reunir a todos los miembros que se habían tenido que dispersar.  Gaspar Stangassinger fue el responsable principal de esta agotadora empresa.  Finalmente, este traslado se logró culminar el 11 de septiembre de 1899, y Gaspar Stangassinger fue nombrado nuevo rector de este seminario.  Pero pocos días después, cayó gravemente enfermo, y murió en Gars el 26 de septiembre del 1899.  Finalmente resta decir que el Beato Gaspar siempre se distinguió, como digno hijo de San Alfonso, por su fuerte espiritualidad eucarística y mariana.  Su ejemplo de vida y su práctica heroica de las virtudes cristianas le han hecho subir a los altares, siendo beatificado por San Juan Pablo II el 24 de abril de 1988.  Su fiesta litúrgica se celebra el 26 de septiembre.