Domingo de Pentecostés
Primera lectura: Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11)
Salmo responsorial: Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34
Segunda lectura: Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
(12,3b-7.12-13)
Evangelio: Lectura
del santo evangelio según san Juan (20,19-23)
Hemos
llegado a la fiesta de Pentecostés, la Pascua nos ha conducido hasta este
momento, celebramos el día en que se cumplió la promesa de Cristo a los
apóstoles, de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la
misión evangelizadora.
Pentecostés
es el tiempo de la cosecha, el tiempo de dar frutos, la semilla ha sido
sembrada en la cuaresma y la pascua nos ha traído la alegría del nuevo comienzo,
la pascua ha sido el germinar, pero Pentecostés, se transforma en los frutos, este
camino y proceso exige frutos concretos y viene en nuestro auxilio y consuelo
la ayuda del Espíritu Santo.
Pentecostés
es el regalo del Resucitado, Él nos promete un consolador, el Paráclito que
viene sobre su Iglesia, es también la fiesta de la Iglesia, en Palabras de Benedicto
XVI la Iglesia recibe su Bautismo en Pentecostés. Hoy es también la fiesta de
la unidad: “Pentecostés es la fiesta de la unión, de la comprensión y de la
comunión humana. Todos podemos constatar cómo en nuestro mundo, aunque estemos
cada vez más cercanos los unos a los otros gracias al desarrollo de los medios
de comunicación, y las distancias geográficas parecen desaparecer, la
comprensión y la comunión entre las personas a menudo es superficial y difícil.
Persisten desequilibrios que con frecuencia llevan a conflictos; el diálogo
entre las generaciones es cada vez más complicado y a veces prevalece la
contraposición; asistimos a sucesos diarios en los que nos parece que los
hombres se están volviendo más agresivos y huraños; comprenderse parece
demasiado arduo y se prefiere buscar el propio yo, los propios intereses. En
esta situación, ¿podemos verdaderamente encontrar y vivir la unidad que tanto
necesitamos?” (Benedicto XVI, domingo 27 de mayo 2012).
La
verdadera unidad proviene como Don del Espíritu Santo quien nos regala un corazón
nuevo y una lengua nueva, una capacidad nueva de comunicar y transmitir el
deseo de Dios. Esta capacidad de comunión que nos regala el Espíritu Santo
proviene de la verdad. «Cuando venga él, Espíritu de la verdad, os guiará hasta
la verdad plena» (Jn 16, 13). Así podemos ver en la primera lectura
que el Espíritu Santo hace posible que la gente se entienda a pesar de sus
diferencias por pertenecer a razas y pueblos tan diferentes, Pentecostés se
transforma en la fiesta de la humanidad reunida en torno a la unidad y a la
verdad.
Por
eso vivamos hoy la fiesta de Pentecostés, es nuestra fiesta porque el Espíritu
Santo esta entre nosotros y nos invita a regalar al mundo, amor, unidad, verdad
y por sobre todo la perseverancia de seguir en sus caminos. La necesidad más urgente del cristiano de nuestro tiempo es dejarse transformar por el Espíritu Santo, es la necesidad de la Iglesia y del mundo. Hoy para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia puede ser un nuevo Pentecostés si nos dejamos guiar por su luz y seguimos sus luces.
Recuerda: Ama mucho, el Reino de Dios ha llegado y que Dios les bendiga.
UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS
UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS
Escrito por:
Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y
Coordinadores de la Sección Familia y
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón
Twitter: @Nestor_Esau
Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y
Coordinadores de la Sección Familia y
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón


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