La
intención de este artículo es la de exponer de manera breve, con base bíblica y
de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, aquellas verdades reveladas
sobre la Santísima Virgen.
I.- LA VIRGINIDAD PERPETUA
DE MARIA. 1.-
La doctrina bíblica sobre la virginidad de María. A) La virginidad antes del parto. Cristo fue concebido
virginalmente, es decir, por obra del Espíritu Santo. Así leemos en la
anunciación que el ángel hace a María: el ángel es enviado “a una virgen” (Lc 1,27). Le anuncia la concepción de un hijo (v.
31). A la objeción de María (v. 34) el ángel da una explicación que indica el
modo virginal de la concepción (v.35). B)
La virginidad después del parto. En Lc 1,34 leemos “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?”, significa que en María
existe un propósito de virginidad que llega a ponerla como dificultad al
anuncio del ángel. La reflexión de fe comprendió que no es posible un cambio de
esta mentalidad de María después de la concepción y el nacimiento de Jesús. C) La virginidad en el parto. Tomamos el
texto de Isaías 7,14 que para algunos tiene la afirmación, no solo de la
concepción, sino también del parto virginal. El “concebirá” y “dará a luz”
se refieren al sustantivo “virgen”.
En este texto se afirmaría un parto milagroso que al dar a luz sea
simultáneamente virgen. 2.- Tradición de
la Iglesia. Santos Padres. “La
virginidad de María tiene tanto más valor y belleza cuanto que Cristo no sólo
se la reservó celosamente después de haber sido concebido en ella, sino que
eligió por Madre a una virgen que previamente estaba consagrada a Dios”
(San Agustín, Sobre la santa virginidad,
4-5)
II.- LA MATERNIDAD DIVINA.
1.- La doctrina de la Sagrada Escritura.
Según Gal 4,4 “cuando llegó la
plenitud de los tiempos envió Dios a su hijo, hecho de una mujer”. “Envió Dios a su Hijo” alude a la
preexistencia del Hijo, que es enviado al mundo por el Padre. “Hecho de una mujer” hace referencia a
la acción generativa de la mujer. 2.-
Tradición de la Iglesia. Santos Padres. “Me extraña en gran manera que haya alguien
que tenga duda alguna de si la Santísima Virgen ha de ser llamada Madre de
Dios. En efecto, si nuestro Señor Jesucristo es Dios, ¿por qué razón la
Santísima Virgen, que lo dio a luz, no ha de ser llamada Madre de Dios?” (San
Cirilo de Alejandría, Carta 1, 27-30)
III.- LA INMACULADA
CONCEPCIÓN. 1.- Fundamentos bíblicos. En
el NT, el ángel en la Anunciación llama a María “llena de gracia”. María tiene, de modo estable, la gracia que
corresponde a su dignidad de Madre de Dios, es decir, una santidad total que
abarca toda la existencia de María. 2.-
Magisterio de la Iglesia. “Declaramos,
pronunciamos y definimos, que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen
María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer
instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente,
en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, ha sido
revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por
todos los fieles.” (Pio IX. Bula Ineffabilis Deus)
IV.- LA ASUNCION DE MARIA.
1.- Fundamentos bíblicos. Según el Protoevangelio (Gén
3,15), la lucha de Cristo contra el diablo había de terminar en la victoria
total sobre el demonio. Según san Pablo (Rom. 5 y 6; 1Cor 15,21-26; 54-57) la
victoria de Cristo contra el diablo fue victoria sobre el pecado y la muerte.
Por ello podemos afirmar una especial participación de María en esta victoria
de Cristo, victoria de la que es parte esencial y último trofeo la resurrección
de Cristo: la especial participación de María en la victoria de Cristo no
podría considerarse completa sin la glorificación corporal de María. 2.- Magisterio de la Iglesia. “Pronunciamos, declaramos y definimos ser
dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María,
terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
celestial.” (Pio XII, Const. Apost. Munificentissimus Deus).
Lic. Alvaro Dávila

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