Domingo 18º del tiempo ordinario – Ciclo C

Primera lectura: Lectura del libro del Eclesiastés (1,2;2,21-23)
Salmo responsorial: Sal 89
Segunda lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,1-5.9-11)
Evangelio: Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,13-21)

Hermosas lecturas para este domingo, siempre una gran lección para nuestras vidas.

Hoy las lecturas nos llevaran a reflexionar en la vanidad de las cosas, en las falsas seguridades que creemos tener cuando ponemos nuestra confianza en el “poder”, en el dinero, en las posesiones, en la codicia del tener y poseer ¡Vanidad, de vanidades! Como nos recordara el libro del Eclesiastés en la primera lectura.

 Y sinceramente que todo se transforma en vanidad, cuando no tenemos al Señor— por ello Jesús nos propone la parábola del hombre rico que se siente confiado por sus bienes, por su cosecha y la almacena para banquetear alegremente durante los años que le dure, pero que olvida la verdad de la muerte. Acumula tantos bienes, se afano por tener y poseer tantas cosas que olvido la mejor y más productiva de las necesidades, almacenar puntos para el cielo, construir una vida espiritual, hacer una relación con Dios, ser alivio para sus hermanos y el día que decide almacenar todo la muerte le visitara ¿Y para quien será lo que almaceno? ¿Qué será de ese trigo y de esos bienes?

Dios no nos dice que sean malas las necesidades humanas, tener una casa, un vehículo, comprar comida, pero Dios si nos interroga sobre cómo es nuestra administración, ¿Qué tan eficiente es? Porque podemos estar acumulando solo bienes materiales, pero olvidándonos de nuestra vida eterna y cuando todo esto efímero pase y se acabe ¿Qué le presentaremos a Dios?

Muchas personas se afanan, se desviven por tener cosas, por luchar por un puesto, por codiciar, envidiar y acumular bienes, incluso por tener poder, actúan como el hombre rico, ponen su confianza en esos “graneros más grandes” en esas cosas y creen que la vida durara por siempre, no descubren que nuestro paso por esta tierra es un camino al cielo y que cada paso que damos es para construir nuestra morada eterna, no está mal el tener cosas, muy seguramente este hombre hasta pudo trabajar honrada y honestamente, se esforzó en tener esos bienes, pero el detalle es que puso su confianza en esas posesiones y no en Dios.

Cuando Dios ocupa el primer lugar en nuestras vidas, todo se ordena, todo se orienta al amor y a la verdad y entendemos y vemos la vida con otros ojos, incluso entendemos nuestras necesidades humanas como algo que podemos buscar, conseguir pero nuestra confianza no está puesta en esas cosas, por eso el cristiano aunque sufre necesidades no se desespera, porque su confianza descansa en Dios, por eso el cristiano acumula para el cielo, porque es la verdadera y mejor inversión.

San Cirilo de Alejandría diría: Rico necio porque no mira al futuro. No levanta sus ojos a Dios. No considera que vale la pena ganar para el alma los tesoros que están en el cielo. No aprecia el amor por el pobre ni desea la estima que esto reporta. No simpatiza con quien sufre.

¿Y tú que clases de bienes acumulas?


Recuerda: Ama mucho, el Reino de Dios ha llegado y que Dios les bendiga.
UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS





Escrito por:

Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y 
Coordinadores de la Sección Familia y 
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón
Twitter: @Nestor_Esau
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