Después de haber expuesto la vida de los santos y
beatos Redentoristas que quizá ustedes han tenido la oportunidad de leer, ha
llegado el momento de hablar de la gloria de los mártires ucranianos, hijos de
San Alfonso. Hay una máxima que escribió
un autor cristiano del siglo II e inicios del siglo III, de nombre Tertuliano:
“La sangre de los mártires es semilla
de cristianos”. Y con los
beatos mártires Redentoristas de Ucrania esto se cumple a cabalidad. En este artículo comenzaremos hablando del
Obispo MikolayCharnetskyi, C.Ss.R., el cual Dios suscitó a finales del siglo
XIX y en los albores del siglo XX.
Nuestro Obispo Beato nació el
14 de diciembre de 1884 en Semakivka, poblado de la parte occidental de
Ucrania. Desde muy pequeño fue
formándose en los valores de la santa fe católica en el seno de su hogar, y
esto motivaría, años más tarde, su vocación sacerdotal. Fue así como en el año 1903, a la edad de 19
años, fue enviado a Roma a prepararse para el sacerdocio, llegando a ser
ordenado sacerdote en el 2 de octubre de 1909 durante una breve visita a su
tierra, ya después retornaría a Roma para continuar sus estudios. El hecho de que haya conseguido el doctorado
en Teología es señal de que fue un hombre muy intelectual, pero sobre esta
cualidad se destacarían más sus cualidades de pastor de almas. Al retornar a su patria se le encomendó la
formación en el seminario, como profesor de Filosofía y Teología y como
director espiritual.
Pero tras un discernimiento
fue descubriendo que su vocación era más bien a la vida consagrada, por lo cual
ingresó como novicio con los Padres Redentoristas en 1919 y profesó sus votos
solemnes el 16 de octubre de 1920. Desde
que se hizo Redentorista se distinguió por ser un misionero incansable y
ejemplar. En el año 1926 los
Redentoristas se abrieron nuevo paso por la provincia de Liviv, enviando entre
el grupo de misioneros al intrépido apóstol Padre Charnetskyi, el cual,
encendido de celo apostólico llego para evangelizar a los más pobres y
abandonados, que en esa área eran multitudes.
Los cristianos de esa región se encontraban profundamente divididos, y
el Padre Charnetskyi no tardó en convertirse en el instrumento de unión entre
ellos.
La obra de evangelización y de
reconciliación llevada a cabo por el Padre Mikolay Charnetskyi pronto fue
conocida y llegó incluso a resonar entre los muros de la Curia Romana, motivo por
el cual, en el año 1931, el Papa Pío XI no dudó en nombrarlo obispo titular de
Lebed y Visitador Apostólico de las regiones de Volhyn y Pidliashsha (noroeste
de Ucrania).
El Obispo Charnetskyi es
reconocido por la Iglesia como mártir, pero no precisamente por haber derramado
su sangre -literalmente hablando, sino
por la increíble, larga y cruel persecución, prisión y torturas que recibió en
manos del régimen comunista soviético.
En 1939 fue despojado de su sede episcopal y se vio obligado a
trasladarse a la ciudad de Liviv, al monasterio redentorista. Hay que recordar que un santo no puede darse
por vencido y siempre tiene algo nuevo que hacer por el Reino de Dios; así que
el Obispo Charnetskyi, al no poder ejercer plenamente su ministerio episcopal,
se dedicó a la formación de los futuros sacerdotes, desempeñándose como
profesor de Filosofía, Psicología y Teología Moral.
En 1945 fue hecho prisionero y
sentenciado a diez años de prisión por el delito de ser “agente del Vaticano”. Durante este tiempo fue constantemente
torturado con máxima crueldady sometido a múltiples y humillantes
interrogatorios. Durante los años de
prisión vivió un verdadero calvario, pero siempre tuvo palabras de ánimo y
consolación para sus compañeros de cárcel, a los cuales cuidaba y atendía,
entre ellos incluso su hermano en el episcopado el Arzobispo de Mariinsk
(Siberia), Mons. YosyfSlipyi. En el año
1956 el Obispo Charnetskyi se encontraba terriblemente debilitado y enfermo por
las múltiples torturas y las precarias condiciones en que había vivido en las
30 cárceles a las que fue trasladado; además de esto había contraído
Hepatitis. Los médicos lo veían tan
grave que ya no daban esperanzas de vida, así que el régimen lo libero para
evitarse ser inculpado de la muerte del Obispo.
Cuando quedó libre recibió atención médica y milagrosamente se recuperó,
pero su edad era ya muy avanzada.
Entonces que se retiró a vivir en Liviven compañía de un hermano
redentorista que lo asistía, pero su ministerio no terminó allí: se dedicó a
una vida de lectura y profunda oración, y siguió ayudando como mejor podía en
la formación sacerdotal de sus hermanos Redentoristas, por lo cual tuvo la
oportunidad de ordenar todavía a diez más.
El día 2 de abril de 1959
Mons. Mikolay Charnetskyi entregó su alma y se presentó en la casa del Padre
Eterno. Él ha sido profundamente
recordado y venerado por los católicos ucranianos. El Papa San Juan Pablo II lo beatificó junto
con otros tres mártires Redentoristas ucranianos -de quienes hablaremos en los artículos
siguientes- el 27 de junio del
2001. Su fiesta litúrgica es el 28 de
junio.
Padre Agustín Pelayo,
C.Ss.S.

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