Monseñor Marcos Díaz Prado, Vicario General de la Diócesis de León, presidió la Eucaristía en honor a San Ramón Nonato patrono del Seminario Menor, la mañana de este cuatro de septiembre.

En presencia de Sacerdotes que concelebararon la Eucaristía, amigas del seminario, docentes,  familiares y seminaristas dio las gracias en nombre de Monseñor Sócrates René Sándigo Jirón por la invitación. 

En su homilía dijo que "Dios tiene un sueño, ha soñado con nosotros desde la eternidad y en ese sueño hay un propósito que es tomarnos de la mano y conducirnos hacia él y comprender que sin él nada somos".

Continuó diciendo que "nosotros viviendo este día concreto, agradecidos con la presencia de San Ramón, Dios nos acompaña y quiere lo mejor para nuestra ciudad, nuestra Diocesis y nuestra Patria".

Citando al apóstol Pablo el señor Vicario General habló del sueño de Dios y la realidad humana y meditó que "ante esta realidad humana la predicación del Apostol Pablo a los corintios no es siempre bien vista, hoy mismo en nuestra realidad si nos ponemos a hablar de Dios no es bien visto; La indiferencia es una manera espantosa de despreciar a veces ni siquiera Dios se escapa de está manera de ser de nosotros los hombres" subrayó. 

Finalmente, exhortó a los fieles y seminaristas a que "de San Ramón Nonato quisiera que renovaramos tres grandes motores que nos impulsan a vivir su amor cristiano: el amor a Jesús Eucaristía, reconocia San Ramon que el hombre necesita a Cristo Pan de Vida, el hombre en comunión es alguien cercano, la importancia de prepararse para luego preparar para el encuentro con el Señor".

"Nos acercamos a Jesús que nos predica y a Jesús que nos alimenta, pero ¿La Eucaristía transforma nuestra vida? ¿Nos hace más humanos? Porque hay un peligro en la sociedad, nos vamos animalizando tenemos que buscar como fortalecer el cuerpo y también sanar el Alma" concluyó.