Centenares de fieles de la ciudad de León se dieron cita este primero de septiembre en el Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Merced, patrona de la metropolitana ciudad episcopal para iniciar el mes mercedario con la tradicional Eucaristía de las cinco de la mañana.

Entonando el canto de entrada del Salve, Salve, Patrona gloriosa de la invicta ciudad de León, dio inicio la solemne procesión donde el clero diocesano acompañó a Monseñor René Sándigo Jirón en su primer Eucaristía que da inicios a las fiestas patronales de la ciudad universitaria.




"Que alegría poder compartir esta hermosa tradición de iniciar el mes dedicado a nuestra Madre de Merced con esta Eucaristía matutina" dijo monseñor Sócrates, quien hace una semana tomó posesión como LI Obispo de la Diócesis Madre de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua. 

En su homilía el prelado citó la primera lectura del eclesiástico que propone la liturgia para este domingo y dijo que "Dios ha querido irnos liberando del pecado original y es por eso que la primera lectura nos habla de la humildad, Cristo no viene a condenarnos, al contrario somos asistidos por la gracia del Señor y por esa gracia hoy le pedimos que la aflore en nosotros" puntualizó. 

En un acto de cercanía el episcopo manifestó su experiencia al llegar el sábado 24 de agosto día en que tomó posesión de su Gobierno eclesiástico y por la tarde al ir a dejar a la Virgen al Santuario "me impresionó su belleza de esta linda imagen que ha acompañado a su pueblo desde su traslado de León viejo a la ciudad actual y en esa belleza ella ha sido puesta por Dios para manifestar que nos quiere libres del pecado, no solo es deleitarnos de su belleza sino asumir de ella gestos de humildad".




Monseñor Sándigo dio algunos ejemplos de humildad de la Virgen y mencionó los momentos importantes de la madre de Cristo, cuando el Ángel se le apareció y en el Cántico del Magníficat, ademán invitó a los fieles a que "este mes de septiembre sea un proceso de liberación para ponernos en las manos de la Virgen" e invitó a trabajar aspectos de la vida cotidiana como la prudencia, la paciencia, la pereza entre otros.

Finalmente, dijo que la virgen nos asiste y que ella nos liberará para que podamos ser agradables a Dios.