Pedro Alexander Pastran Alvir,
de 17 años originario de comarca la Mora, en la zona oriental de Chinandega, perteneciente
a la jurisdicción de la Parroquia Nuestra Señora de Pilar. Hijo de doña Ana
María Alvir Gómez y el señor Pedro Pastran, el segundo de cuatro hermanos.
Sintió el llamado del Señor
a la edad de 10 años, en ese tiempo era muy niño no comprendía el sentido de la
vida y desconocía de la existencia de Dios, pues nunca nadie se había tomado la
molestia de hablarme del amor Divino del maestro, expresa Pedro Alexander.
Debido a esto, decidió callar y seguir su vida inducido por la ignorancia y el
deseo de no aprender y no informarse de ese llamado; llevando su vida al
libertinaje sin darse cuenta que el Señor le estaba esperando, se sentía libre,
pero más adelante se dio cuenta que la verdadera libertad es estar en la gracia
de Dios.
Un 4 de enero del año 2015
un grupo de religiosos empezaron una misión permanente en la comarca donde residía,
fue entonces que su curiosidad por saber si eso era lo que Dios quería de su
vida, se despertó, pero con mayor y voluntad de seguirlo. La casa de formación
de los religiosos quedaba a un costado de la casa de sus papás, fue así que se tomó
el atrevimiento de ir a saludarlos y conocer acerca de ellos, cuando entró al
convento conoció al Hno. Raúl Pérez Alegría, originario de México, quien lo recibió
muy amablemente y le explicó acerca de la comunidad y de sus trabajos pastorales. Me impresionó mucho el saber que él, había
dejado casa, pueblo, y familia, para seguir el llamado del Señor, fue así que
preguntó acerca del proceso vocacional y las normas de su comunidad para poder
ser admitido, afirma Pedro.
Posteriormente empezó un
proceso vocacional con el encargado de vocaciones y tiempo después sin perder
comunicación con el promotor fue convocado para una experiencia misionera en
ese mismo año en la vecina comarca de Belén, (en ese tiempo tenía apenas 14
años) finalizando esa experiencia tuvo una charla con el superior general en
ese entonces el Diácono Ezequiel Buenfil Batun. C.SS.S, hoy en día presbítero, quien
le indicó un año de discernimiento. Durante ese año no perdí comunicación con
la comunidad de los Hermanos y al cumplirse el plazo busqué al encargado de
vocaciones quien me invitó a vivir un retiro vocacional llamado “Ven
y veras”, el retiro se llevó a cabo en el convento San Gerardo María Mayela,
del 28 de Diciembre al 03 de enero del
2017, en este retiro conoció la vida de la comunidad, quedando enamorado de esa
vivencia, ya para terminar el retiro, el padre Ezequiel le llamó a una reunión donde
se le notificaba su admisión a la comunidad como aspirante.
Formación
religiosa
Ingresó a la comunidad de
los Misioneros Consagrados del Santísimo Salvador el 4 de febrero del 2017 a la
edad de 16 años con el consentimiento pleno de sus padres pues aún era menor de
edad. En la comunidad ha ido avanzando en sus etapas formativas y el 1 de
agosto de este 2019 para la fiesta de San Alfonso María del Ligorio quien es
padre espiritual de esta comunidad misionera; fue admitido a su año de prueba, o
como se le conoce popularmente Noviciado
tomando el nombre religioso de Hno. Pedro de Jesús.
Actualmente se encuentra
finalizando sus estudios de secundaria y en este caminar ha descubierto poco a
poco el amor divino de Dios desde su poca experiencia en el campo. hoy
por hoy puedo decir que este es mi lugar y la comunidad es mi familia, por eso
me atrevo a decir que encontré lo que mi corazón buscaba, la felicidad verdadera
y el amor de Dios. Hoy cuento con una gran familia misionera en donde la
fraternidad y la caridad de hermanos no faltan, mi corazón se siente regocijado
de tan grande regalo que el Señor me dio, que es esta vocación que Él mismo
sembró en mi corazón y ¿cómo pagar tan hermoso regalo? Puedo contestar que
solo se paga con amor.
Afirma el Hno. Pedro.
No puedo terminar sin decir
a los jóvenes que leen este artículo, que si sienten una chispa en sus
corazones que no la apaguen o no la escondan, simplemente dejen que fluya como
el agua del rio, y acérquense a donde se sientan atraídos, pueda ser que a la
vida religiosa o la vida diocesana les aconsejo que busquen discernimiento. Solo
queda decir que soy un joven muy feliz, hoy les he querido compartir mi
felicidad que es estar en las manos de Cristo Jesús y nuestra madre la Virgen María
y ser parte de esta hermosa comunidad y termino diciendo como San Alfonso
exclamaba:
¡MI JESUS, MI TODO TU ME AMAS Y YO TE
AMO!.
Hno,
Pedro de Jesús Pastran.
Novicio
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