Entre los 13 nuevos Cardenales que el Papa Francisco creará éste sábado, se encuentra Michael Czerny, un sacerdote Jesuita 73 años,  de Canadá, y quien es tendencia en redes sociales, luego de conocerse que usará una cruz pectoral construida de un pedazo de madera de una barca utilizada por migrantes para llegar a Lampedusa, al sur de Italia.

Cruz pectoral que utilizará el nuevo Cardenal, Michael Czerny

El 1 de septiembre, el Papa Francisco anunció la nominación en Roma de éste sacerdote jesuita, quien para ese entonces se encontraba en Brasil en el Florestan Fernandes National. Una escuela del movimiento de trabajadores sin tierra en las afueras de São Paulo, ahí; participaba en una reunión de movimientos populares de América Latina en preparación para el próximo Sínodo de la Amazonía. En ese momento, manifestó su agradecimiento a Dios y al Papa Francisco por la nueva misión que le encomendaba.

Para Robert Mickens, experto del Vaticano, la noticia no fue sorpresa, puesto que el pontificado de Bergoglio se caracteriza en crear cardenales que tengan la visión de una Iglesia en salida: "Cuando un papa hace cardenales (...)  busca hombres que adopten su visión de la reforma y el impulso misionero, llegando al exterior, y al seleccionar a Michael Czerny y los demás, es su forma de garantizar esta visión".

Gerard O'Connell, periodista de America The Jesuit Review, entrevistó a Czerny un mes después del anuncio del Papa en la Curia de los Jesuitas en Roma. Czerny reconoce que ahora la Iglesia le pide un servicio más amplio y profundo que antes, además de considerar la decisión, como un respaldo al trabajo que ha venido haciendo con migrantes y refugiados: "nuestra vocación es ayudar a hombres y mujeres a vivir sus vidas humanas y vivirlas al máximo. Esta es la gran misión. Esto es lo que significa predicar el Evangelio y llevar las Buenas Nuevas a los confines de la tierra".

Czerny es conocido por ser uno de los colaboradores del Papa en la creación de la Encíclica Laudato Sí, además de apoyarlo y continuar su visión para con los migrantes y refugiados, y de tener presencia de cara al Sínodo de la Amazonía que se llevará a cabo del 6 al 27 de octubre. 

Además, vivió en carne propia lo que representa ser refugiado. A sus dos años, su familia tuvo que huir de checoslovaquia, (hoy República Checa) y gracias al apoyo de otras personas, su familia pudo establecerse en Canadá, donde vivió 30 años. Posteriormente, vivió en El Salvador 2 años (luego del asesinato de los jesuitas en la Universidad Centroasméricana), luego 10 años en Kenia y 20 años en Roma, a lo que él describe como "oportunidades para servir".