Monseñor René Sándigo Jirón, presidió la Santa Eucaristía en el seminario menor San Ramón Nonnato de la Diócesis de León la tarde de este miércoles seis de noviembre de la semana trigésima primera del Tiempo Ordinario.

El prelado leonés compartió con los seminaristas menores que "hemos estado meditando la carta de San Pablo a los Romanos y es iluminadora porque en estos tiempos se nos ha metido la ideología, nos han alimentado el espíritu individualista de estar por encima de (alguien) y descuidamos mucho con eso hasta que se llega a cometer el error de que se descuida el acompañamiento y el muchacho empieza a desviarse en su objetivo y luego le interesa más el dinero que su formación" meditó. 




Continuó dirigiendo su reflexión a los seminaristas "que esas cosas se tienen que trabajar desde la primera etapa de formación, debemos de tener una formación integral en la formación sacerdotal y eso se inicia en esta etapa".

"Desde un comienzo el seminarista debe de irse alimentando en el proceso espiritual, pastoral y de formación para brindar su servicio en la iglesia, cuánto más avanzamos en ese proceso la iglesia será más rica, cuando el futuro sacerdote sea sano, íntegro, se alimenta bien, duerme bien, va a estar sano, es importante ejercitarse para ser sano en el futuro, el sacerdote tiene que ser universal en conocimiento y en materias puntuales de cultura general" expresó. 



Monseñor Sócrates recalcó a los seminaristas menores que "es importante dejarse formar con el fin de servirle al pueblo, al prójimo a la sociedad, tenemos un interés en que los futuros sacerdotes sean responsables, buenos colaboradores para la santificación del pueblo de Dios, que se cultive una sociedad de la cultura del amor a como nos lo recalcó San Juan Pablo II".

"Un amor puntual desde lo real a como nos lo pide Aparecida, un amor hasta el extremo; solo desde un amor verdadero y profundo se puede lograr lo que Jesús nos dice en el Evangelio de renunciar a si mismo, una renuncia que sea alegre no amarga, la entrega alegre es fruto de un amor que nos permite darlo todo, no reservarnos nada".




Finalmente hizo hincapié en pedir que ese amor que "el Evangelio nos propone sea un disfrutar de la vida en el seminario y ojalá Dios permita en un futuro ministerio recordar con nostalgia sabrosa el paso por el seminario menor" concluyó.