Tras el nombramiento realizado en el mes de noviembre de Fray Marvin Guillen OFM, como encargado de la Vida Consagrada en la Diócesis de León, este cuatro de diciembre sostuvo un primer encuentro con los superiores de las diversas comunidades religiosas presentes en el occidente de Nicaragua, como parte de la misión encomendada por el Señor Obispo Monseñor René Sándigo de animar la vida consagrada en la misión evangelizadora y en el trabajo de la iglesia.

En la iglesia el lugar que ocupan los consagrados es muy particular: han sido llamados a responder de modo profundo, total, a una inspiración del Espíritu Santo que invita, hoy como siempre, a algunos hombres y mujeres a imitar de un modo más íntimo a Cristo.



La vida consagrada es parte esencial de la Iglesia, algo querido por el mismo Cristo. Como nos dice el documento del Papa dedicado a este tema, “la vida consagrada no sólo ha desempeñado en el pasado un papel de ayuda y apoyo a la Iglesia, sino que es un don precioso y necesario también para el presente y el futuro del Pueblo de Dios, porque pertenece íntimamente a su vida, a su santidad y a su misión” (Juan Pablo II, exhortación apostólica postsinodal “Vida consagrada”, n. 3).