Los Obispos de la Conferencia
Episcopal de Nicaragua han designado un Jubileo Mariano Bajo el lema: Madre
Peregrina y Misionera, Esperanza de los Nicaragüenses, en el marco de la
Peregrinación que realizara, la Imagen de Nuestra Señora de Fátima, venida de
Portugal, por toda la provincia eclesiástica.
La celebración del jubileo se
origina en el judaísmo. Consistía en una conmemoración de un año sabático que
tenía un significado particular. Esta fiesta se realizaba cada 50 años. Durante
el año se ponían a los esclavos en libertad, se restituían las propiedades a
quienes las habían perdido, se perdonaban las deudas, las tierras debían
permanecer sin cultivar y se descansaba.
En la Biblia encontramos
algunos pasajes en los que se menciona la celebración judía. Tal vez el más
importante se encuentre en el Levítico (Lv 25,8). La palabra jubileo se inspira
en el término hebreo de yobel, que alude al cuerno del cordero que servía como
instrumento. Jubileo también tiene una raíz latina, iubilum que representa un
grito de alegría.
En la tradición católica, el
Jubileo consiste en que durante 1 año se conceden indulgencias a los fieles que
cumplen con ciertas disposiciones eclesiales establecidas por el Vaticano. El
Jubileo puede ser ordinario o extraordinario. La celebración del Año Santo
Ordinario acontece en un intervalo de años ya establecido. En cambio, el Año
Santo Extraordinario se proclama como celebración de un hecho destacado.
La Iglesia Católica tomó como
influencia el jubileo hebreo y le dio un sentido más espiritual. En ese año se
da un perdón general, indulgencias y se hace un llamado a profundizar la
relación con Dios y con el prójimo. Por ello, cada Año Santo es una oportunidad
para alimentar la fe y renovar el compromiso de ser un testimonio de Cristo.
También es una invitación a la conversión.
Los obispos de Nicaragua,
desean acrecentar la vida de piedad de los fieles, la oración y motivarnos a
ser verdaderos discípulos y misioneros. En un país dividido, sufriente y con
gran incertidumbre, ser testigos a ejemplo de María Nuestra Madre, de Cristo
Resucitado, que transforma las Naciones.
Sigamos preparándonos a
recibir con un corazón puro a la Reina de Nicaragua, que en su imagen, nos
recuerda la cercanía con su pueblo.

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