Desde la colonial ciudad universitaria de León, el día de ayer 17 de enero Monseñor René Sándigo, Obispo de la Diócesis Madre de Nicaragua, caminó junto a un centenar de jóvenes de las diferentes parroquias de la diócesis rumbo a León Viejo, donde se encuentran los cimientos de la fe en Nicaragua.

León Viejo, situada al extremo noroeste del Lago de Managua o Xolotlán, fue fundada el 15 de junio de 1524 por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba, quien murió decapitado en la Plaza Mayor de esa ciudad dos años más tarde.

La ciudad, ubicada frente al volcán Momotombo, ahora pertenece al municipio de La Paz Centro, departamento de León.

Al año siguiente de ser redescubierta, se iniciaron las excavaciones y se encontraron vestigios históricos con trazados similares a ciudades de Hispanoamérica de esa época, de acuerdo con el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC).

Entre esos hallazgos arqueológicos está una catedral, donde fueron enterrados y encontrados tres obispos españoles, una plaza mayor, donde decapitaron a Hernández de Córdoba, además de cabildos, conventos y casas de personalidades importantes de la época.

León Viejo, ya colonizada, fue abandonada por todos sus habitantes en 1610 debido a sus dificultades socio-económicas y por los constantes sismos causados por el vecino volcán Momotombo, que expulsaba cenizas, arena y lava que poco a poco fueron destruyendo a la ciudad y fue cuando se trasladaron hasta la actual ciudad de León.

Las ruinas de León Viejo fueron nombradas patrimonio mundial por la UNESCO en el año 2000. El parque está bien cuidado y atendido por guías que muestran el sitio. Hay algunos carteles que detallan un poco de la historia de la ciudad. También puede subir un poco la colina, desde donde tendrá una buena vista del lago, el volcán Momotombo, y otros volcanes que rodean a la ciudad.