Meditando el
Evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):
V domingo de Cuaresma
Quinto domingo de
Cuaresma, vivimos este tiempo intensamente en todo el planeta, hoy más que
nunca debido a la pandemia que azota el mundo, ya son miles los que han muerto;
hoy tenemos presentes sus almas, para que Dios les conceda el descanso eterno.
Esta es una
Cuaresma para regresar al interior del corazón, para reflexionar, para volver a
la pequeña Iglesia doméstica; los primeros cristianos se reunían en casas, en
sus hogares, desde ahí se expandió la fe; hoy regresamos a nuestros hogares, se
nos recomienda quedarnos en casa para cuidarnos y cuidar a los demás ante esta
pandemia, pero desde nuestros hogares se debe acrecentar la fe, expandirla a un
mundo que necesita esperanza, hoy más que nunca.
Las lecturas de
este domingo nos llenan de esperanza en medio de tanto dolor e incertidumbre,
las promesas del Antiguo Testamento: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os
haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío» (Primera lectura Ezequiel 37,12-14), estas
promesas se cumplen en Cristo, quien nos viene a regalar la vida eterna.
Hoy pareciera que
la muerte tiene la ultima palabra, que todo el mundo se doblega ante una peste
que se esparce por el mundo y cobra tantas vidas, la ciencia, el dinero, el
poder se doblegan ante la realidad de la muerte, ante este drama; sin Fe, solo quedaría
desesperanza, terror, pánico y miedo; esta realidad se hace evidente ante la lejanía
de Dios, cuando no estamos cerca de Él, cuando nos construimos nuestras propias
seguridades y confianzas; pero es Dios quien viene a nuestro encuentro a quitar
la piedra de nuestros sepulcros, Cristo ha vencido la muerte, eso no lo podemos
olvidar y hoy a pesar del dolor, el sufrimiento y el miedo Dios nos recuerda
que Él es la vida «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque
haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.
¿Crees esto?».
Hoy toca quitar la
losa, dejar que entre la vida a nuestras vidas; cuantos testimonios bellos nos
dejan estos días, como a pesar del dolor hemos podido atestiguar tanta esperanza,
un Sacerdote que renuncia a un ventilador para ofrecerlo a otra persona y muere
dando vida, médicos trabajando día y noche sin parar por los enfermos, Sacerdotes
llevando esperanza a tantas personas, personas animando y alegrando un poco las
vidas de quienes están en sus casas, dos hombres de diferentes religiones
orando, deponiendo diferencias… tanta vida que vence a la muerte y a pesar del
dolor. Cristo así viene a nuestro encuentro, Él es la autentica vida que nos
comparte su vida y que se hace presente como su Gracia a pesar de nuestra
debilidad, a pesar de que nuestros templos estén vacíos y nos unamos a la Eucaristía
desde nuestros hogares, Él es la respuesta para un mundo que clama por la vida.
Recuerdo el pasado viernes cuando el Papa Francisco ha impartido la bendición
desde una Plaza de San Pedro vacía, entre la oscuridad de la noche y de la
tormenta, a pesar de su debilidad de anciano en sus manos la Custodia, El Santísimo
Sacramento y ver tantas personas unidas en silencio, elevar juntos una
plegaria desde el lugar donde nos encontrábamos, quedar sumergidos en el misterio de Dios que se hace presente aun a
pesar del dolor humano, Dios presente y elocuente aun en lo que parecería su silencio, un Dios que transforma la muerte en vida, que destruye los
sepulcros, aunque parezca que la muerte vence como en el Viernes Santo, como con Lázaro en el Evangelio de este domingo,
Cristo viene a destruir nuestros sepulcros, la muerte no tiene la última
palabra.
Hoy con Jesús
debemos quitar la losa de la desesperanza y el miedo, a pesar que parezca
imposible, a pesar de la peste y la podredumbre que pueda existir en el mundo y
en nuestras vidas, Cristo nos regala vida y una Vida que ha vencido y vence a
la muerte “Os infundiré mi espíritu, y viviréis” (Primera lectura Ezequiel
37,12-14).
Que todos vivamos
una Santa y bendecida Cuaresma, vívela desde tu casa.
Escrito por:
Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y
Coordinadores de la Sección Familia y
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón


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