Meditando las
lecturas y el Evangelio de este Domingo.
Domingo de la
Divina Misericordia – Ciclo A
San Gregorio Magno
decía: “La incredulidad de Tomas ha sido más provechosa para nuestra fe, que la
fe de los discípulos, porque, al decidirse Tomas a palpar para creer, nuestra
alma se afirma en la fe, desechando toda duda”. Hoy es domingo de la Divina
Misericordia, nos podemos acercar junto a Tomas a la llaga de ese costado
Divino desde donde brotó agua y sangre.
Hace 20 años San
Juan Pablo II nos hizo el obsequio de este día, un día especial para recordar,
meditar y vivir con confianza ese regalo de Dios para todos nosotros, ese
exceso de su Amor, su infinita Misericordia.
Hoy su Misericordia
se derrama sobre todos nosotros como en los discípulos reunidos con temor,
ellos se encontraban encerrados y temerosos, al anochecer de aquel primer día;
pero el Resucitado llega y disipa las tinieblas de la duda y el temor,
atraviesa esas puertas trancadas y lleva consigo esperanza; el regalo que nos
trae Jesús es Paz, hoy también nos trae paz, incluso a pesar de está pandemia
que azota el mundo, a pesar de nuestras preocupaciones y miedos, recibimos de
Él paz, viene a sacarnos del miedo y de la desesperanza, porque la Vida vence a
la muerte, la Paz vence a la violencia, la justicia vence a los de corazón
altanero y soberbios. Por más tiranías que se levanten en el mundo, la
principal de todas ha sido derrotada, la muerte y el pecado, la Paz del
Resucitado es garantía contra todas las tiranías que se continúan levantando en
el mundo, a pesar de la violencia, a pesar del sufrimiento de muchos inocentes,
la semilla del Reino de Dios crece silenciosamente, crece arduamente poco a
poco, contagiando al mundo de Paz, esa que brota de la Pascua, que brota del
costado abierto de Jesús Resucitado.
La Paz es el regalo
del Resucitado, pero también es nuestro compromiso, es la misión que nos encomienda.
«Paz a vosotros.
Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Así somos enviados,
el Cristiano debe de ser en el mundo signo de Paz, es el proyecto de Dios para
nosotros, es su regalo para nosotros, pero también es el compromiso que debemos
asumir y contagiar.
Este día de la
Divina Misericordia, también como Santo Tomas nos acercamos a la preciosa llaga
del costado de Jesús, San León Magno decía: “Las señales de los clavos y la
lanza habían permanecido en el cuerpo de Jesús para curar las heridas de los
corazones infieles y para que se creyera… que la misma naturaleza que estuvo en
el sepulcro había de sentarse con el Padre en su Trono”. Jesús Resucitado
muestra al Padre las llagas de la Pasión, han quedado en su cuerpo para que el
Padre viéndolas y viéndonos a nosotros nos reciba siempre como hijos, a pesar
de nuestro extravío, las veces que regresemos a Él encontraremos un lugar, porque
toda la humanidad de la historia cabe en la llaga del costado de Jesús, porque hemos
sido comprados por Él a precio de sangre, a precio de Cruz.
Acercarnos a la
Divina Misericordia es una invitación a la conversión, no podría ser de otra
manera, aquel que mira los extremos de Amor a los que ha llegado nuestro Señor,
aquel que ha tocado esa llaga, que ha vivido ese encuentro personal con Cristo,
no puede seguir igual, viviendo de la misma manera, ese encuentro como el de
Tomas marca la vida, la transforma; tocar el costado de Cristo de donde brota
Misericordia no nos puede dejar como antes, eso debe producir en nosotros metanoia, conversión.
Hoy como Santo Tomas
ojalá nos acerquemos a la llaga del costado de Cristo, esa agua y sangre que
brota limpian nuestras manchas, sanan nuestras propias heridas, es fuente de
Misericordia y consuelo para un mundo sediento, para un mundo entre sombras de
muerte pero que hoy más que nunca se abraza a ese costado herido del
Resucitado.
¡Feliz Pascua de
Resurrección!
Escrito por:
Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y
Coordinadores de la Sección Familia y
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón


0 Comentarios