Meditando el Evangelio según san Juan (14,1-12)
V domingo de Pascua

Quinto domingo de Pascua, cada vez avanzamos más en este tiempo Pascual, tiempo que nos recuerda que la Vida vence a la muerte.

Hoy el Evangelio nos habla de nuestra identidad más profunda, nos hace memoria de nuestra pertenencia y filiación divina. Jesús nos dice que no este turbado nuestro corazón, palabras que tienen mucho significado sobre todo en este tiempo que vivimos, en estos días de pandemia en los cuales la angustia, el dolor, el miedo y la muerte parece que caminan por las calles de todo el mundo.

En Cristo Jesús todos hemos resucitado, hemos muerto con Él y nos hemos levantado del sepulcro con Él, somos pertenencia del Resucitado, adquiridos a precio de sangre; a veces esto se nos olvida, con la mirada fija en el mundo, en los problemas del mundo olvidamos esa realidad y esa pertenencia; hoy Jesús en el Evangelio nos la vuelve a recordar y no solo es una pertenencia de nombre y sin mayor repercusión, no es un titulo vacío y sin ningún efecto; el camino del cristiano pasa por este mundo, el cual Dios ha visitado “El verbo de Dios se hizo hombre”, pasa por hacer realidad el proyecto de Dios en esta tierra, un proyecto de amor, comunión y misión, somos proyecto de amor en este mundo y esa es nuestra identidad más profunda, somos desde las aguas bautismales otros y nuevos Cristos caminando, dando vida y dando hasta la vida, amando y sirviendo para hacer presente hoy, aquí y ahora el reino de Dios, ese Reino que crece poco a poco, en silencio, sin hacer mucha bulla, que crece aun a pesar de esta y las pandemias que vengan, Reino que ya esta instaurado y que lleva a toda la historia humana a ese encuentro definitivo con el Resucitado.

Hoy también se nos recuerda la escatología personal y final de toda historia, el final es el encuentro con el Resucitado que ha subido a la Casa del Padre ha prepararnos un lugar, ese es el efecto final y decisivo de todas nuestras historias, es la pertenencia a aquel que nos ha amado y nos ha adquirido; donde Él está también estaremos nosotros, están aquellos que han abrazado su proyecto, aunque lo hayan hecho en el ultimo momento de sus vidas y con el ultimo respiro, Él paga igual a quien comenzó a trabajar en la mañana como el que llega en las ultimas horas del día. Esta realidad nos debe dar confianza para entender el contexto de la vida y la muerte, más aún en estos días y meses de pandemia, pertenecemos a quien ha vencido a la muerte, la cual ya no tiene la ultima palabra, la ultima palabra la ha gritado desde un sepulcro vacío la Vida.

Por eso confianza y esperanza, aunque vengan días más difíciles no se nos olvide que somos linaje elegido, sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciemos las proezas del que nos llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

  
Escrito por:
  

Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y 
Coordinadores de la Sección Familia y 
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón
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