Meditando las lecturas y el Evangelio de este Domingo.
Cuarto Domingo de Pascua – Ciclo A
Domingo del Buen Pastor

Domingo del Buen Pastor, hoy recordamos a quien nos guía y que oportuno es tener este recuerdo, no vamos solos, o solo caminamos solos si nos alejamos del Buen Pastor, aunque Él siempre estará buscándonos, hasta traernos de vuelta al redil.

San Gregorio de Nisa decía: “¿Dónde apacientas Buen Pastor, que llevas sobre tus hombros todo el rebaño? Toda la naturaleza humana es una oveja que has llevado sobre tus hombros… Llámame por mi nombre para que yo, tu oveja, oiga tu voz y por tu voz me venga la vida eterna”. Toda la naturaleza humana es una oveja que ha sido llevada en los hombros del Señor, está afirmación evoca ternura y nos da esperanza, en nuestra vida no vamos a la deriva, Dios nos guía y nos lleva en sus brazos, nos carga, Jesús es nuestro Buen Pastor.

El Evangelio de este día nos ofrece dos hermosas comparaciones que hace Jesús, dos realidades que están estrechamente ligadas a nuestra existencia, por un lado el aprisco, que es el lugar donde encuentran seguridad las ovejas, es ese lugar cercado donde se recoge al ganado para protegerle de la intemperie, donde las ovejas son protegidas y pueden salvar sus vidas de los peligros de fuera, de los lobos, de los animales que buscan como matarlas, esto nos enseña que una oveja solo puede estar segura en dos lugares y es en el aprisco donde es conducida por el Pastor o en los propios brazos del Pastor en su cercanía y protección dentro del rebaño ¿Dónde te encuentras tú en estos momentos? ¿Estas cerca del Pastor? o el libertinaje, la seducción de este mundo, del tener, del poder y el placer te ha alejado del Pastor y del rebaño, de esa cercanía que garantiza nuestra vida, porque lejos solo nos exponemos a la muerte.

San Juan Pablo II les decía a los jóvenes algo que nos podemos aplicar cada uno como oveja: ¡Buscad a Cristo! ¡Mirad a Cristo! ¡Vivid en Cristo! Este es mi mensaje: «Que Jesús sea “la piedra angular” (cf. Ef 2, 20), de vuestras vidas y de la nueva civilización que en solidaridad generosa y compartida tenéis que construir» (San Juan Pablo II, a los jóvenes chilenos 1987). La meta de nuestra vida, nuestra supervivencia como ovejas de su rebaño esta precisamente en tener siempre los ojos y los oídos atentos a la voz del Buen Pastor.

El aprisco, la cercanía al Buen Pastor garantizan que tengamos vida, pero es también igual de importante la puerta, en la comparación que nos hace el Evangelio de este domingo Jesús también nos dice que es la puerta de las ovejas “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos” (Jn. 10, 9). El Buen Pastor y la Puerta conducen a las ovejas, las llevan a un buen lugar, cuando nuestra vida esta confiada en Dios, va por buen rumbo, aun incluso cuando nos topemos con malos y dolorosos momentos, Jesús es la puerta que siempre nos conducirá a un buen lugar, Jesús es puerta de salvación y esperanza para toda la humanidad, hoy más que nunca, en estos momentos que la humanidad pasa por malos y decisivos momentos, debemos de buscar a Jesús, nuestro Buen Pastor, este Pastor que no se cansa de buscarnos y conducirnos, el Buen Pastor que es también puerta y es aprisco es quien busca como saciarnos y llevarnos a buen pasto. San Gregorio Nacienceno decía: “Jesús es Buen Pastor porque apacienta a su rebaño en un campo verde… marcha a la cabeza del rebaño y lo defiende de las bestias salvajes; hace volver a la oveja errante, recobra a la perdida y cura a la herida”.

Hoy también recordamos y oramos por los Pastores que Dios nos ha regalado, el Papa, los Obispos y Sacerdotes, estos pastores que solo unidos al buen Pastor pueden garantizar la vida, seguridad y estabilidad del rebaño, pastores que hacen visible la presencia de ese Buen Pastor que nos acompaña y que ha dado su vida por nosotros. Pastores que llevan el ministerio de aquel Buen Pastor, hoy oremos por ellos, seamos agradecidos y pidamos que Dios nos regale más vocaciones que más pastores puedan apacentar y llevar a un lugar seguro a todo el rebaño.

Dios les bendiga.



Escrito por:
  
Néstor Esaú Velásquez Téllez
Comunicador y Fotógrafo de la Diócesis de León.
Responsable de Formación, junto con su esposa Roxana
en Pastoral Familiar de la Diócesis de León y 
Coordinadores de la Sección Familia y 
Vida de la Comunidad Cristiana San Ramón
Twitter: @Nestor_Esau
Instagram: @nestorvelasquez
YouTube: 
Esaú