En
la misa por la celebración de la Solemnidad de Pentecostés, Monseñor René
Sándigo, Obispo de León, dijo que “renovamos los dones del Espíritu Santo,
sobre todo en estos tiempos en los que nos sentimos agobiados, derrotados, hoy
viene la fuerza del Espíritu para sacarnos adelante” expresó.
Dijo
además que “como sociedad o mejoramos y volvemos a Dios con sinceridad, con
madurez, con determinismo, con perseverancia, esos dones nos deben de
enriquecer y a Dios gracias hemos llegado a este día de pentecostés para que
afloren los frutos” puntualizó.
“Tenemos
que comprender desde el Señor, que es necesario tener caridad, ser más
desprendido, que es necesario transformar la mentalidad que traíamos, tenemos
que renovar una mentalidad donde lo más importante no sea la economía por si
misma sino la economía en función de las personas”.
El
epíscopo exhorto a que en “estos tiempos con mucha más razón tenemos que a
personas que están necesitadas, hay que abrir las bodegas y el corazón para
compartir con los hermanos más necesitados y en la Diócesis ya lo hemos estado
haciendo con ayuda de empresarios hemos llevado ayuda a parroquias de León y
Chinandega” recalcó.
Una paz verdadera
Monseñor
René dijo a los fieles que debemos ser constructores de paz pero “debe ser una
paz verdadera, constante que se expresa en los pequeños signos que no afectan
al otro, si yo no aporto gestos y detalles no aporto a la paz y podré hablar de
paz pero si no lo hago de corazón no avanzamos como sociedad” puntualizó.
“Qué
bonito ver a personas con fe madura que han perdido un ser querido y están en
paz, porque fueron buenos hijos, buenas esposas, buenos esposos, en paz porque
tienen fe y saben que el que muere en gracia va a la eternidad donde nada
afecta” expresó.
Invitados a dar gracias
“Demos
gracias al Señor porque hemos vivido una verdadera, cuaresma, pascua, demos
gracias porque en cada uno renueva su presencia plena del Espíritu Santo” dijo
en su homilía Monseñor Sándigo.
“Los
invito a ser instrumentos de Dios, buena noticia, a salir en espíritu como los
apóstoles a crear esperanza, alegría a ser portadores de buenas noticias a
anunciar la alegría, la esperanza” expresó.
Finalmente
invitó a ponernos bajo la “protección de María, de modo que con su calor de
madre continuemos este camino, no perdamos la fe, no perdamos la esperanza y
fortalezcamos la caridad desde nuestra madre acogiendo al espíritu Santo”
concluyó.

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