El
Óbolo de San Pedro es una ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo
Padre, como expresión de apoyo a la solicitud del Sucesor de Pedro por las
múltiples necesidades de la Iglesia universal y las obras de caridad en favor
de los más necesitados.
“Este
año esta colecta pasa para el 4 de octubre día de la fiesta de San Francisco de
Asís, así nos lo ha hecho saber desde hace un mes la Santa Sede” dijo monseñor
René Sándigo, obispo de León, al concluir la Santa Misa de ayer domingo XIII
del Tiempo Ordinario.
“Nosotros
la haremos en aquella fecha siempre y cuando se mejoren las circunstancia de
modo que sea un bonito detalle de parte nuestra con el Santo Padre Francisco”
dijo el prelado leonés.
Una práctica muy antigua que llega hasta
hoy
Con
el cristianismo nace la práctica de ayudar materialmente a quienes tienen la
misión de anunciar el Evangelio, para que puedan entregarse enteramente a su
ministerio, atendiendo también a los menesterosos (cf. Hch 4,34;
11,29).
Los
anglosajones, tras su conversión, a finales del siglo VIII, se sintieron tan
unidos al Obispo de Roma que decidieron enviar de manera estable una
contribución anual al Santo Padre. Así nació el “Denarius Sancti Petri” (Limosna a San Pedro), que
pronto se difundió por los países europeos.
Ésta,
como otras costumbres semejantes, ha pasado por muchas y diversas vicisitudes a
lo largo de los siglos, hasta que fue regulada de manera orgánica por el Papa
Pío IX en la Encíclica “Saepe
Venerabilis” (5 de agosto de 1871).
Esta
colecta se realiza actualmente en todo el mundo católico, en la “Jornada
mundial de la caridad del Papa”, el 29 de junio o el domingo más próximo a la
solemnidad de San Pedro y San Pablo.

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