Monseñor René Sándigo, presidiendo la Santa Eucaristía desde la Capilla El Sagrario

Ante la primera lectura propuesta por la Iglesia para este martes 30 de junio, El Obispo de la Diócesis de León, Mons René Sándigo; meditó acerca del profeta Amós, quien fue llamado a anunciar la buena nueva de Dios en el norte de Israel habiendo nacido en el sur y siendo parte de una familia sin reputación profética, razón por la que fue humillado. "vete a tu tierra a ganar dinero profetizando (le dijo el rey), creían que Amós andaba con ganas de ganar dinero, haciendo de profeta y por eso lo humillan diciéndole que se vaya ", dijo el prelado.

La misión de Amós consistió en denunciar el clima fraudulento en el que cayó el norte de Israel. “Como ha tenido cien años de paz, eso le permitió un desarrollo económico, y como pasa siempre, detrás del desarrollo económico, viene el fraude, los vicios, la vagancia, la injusticia, la miseria", explicó Mons. Sándigo. 

El Obispo además catalogó de necesaria la misión profética, "el profeta es el que dice por donde debes caminar y por dónde no, si la voz de Dios en los profetas nos perdiéramos (...) Si Dios se calla en los profetas, se hunde la barca" haciendo alusión al evangelio de San Mateo Mt 8, 23 - 27. 

La voz de Dios calma 

Reflexionando sobre el evangelio del día, describió que la mayor preocupación de los discípulos era el descanso que Jesús se había tomado, y por lo tanto lo despertaron. "¿Y qué hace? Hablar. Le manda al viento y al mar que se calme, la voz de Dios calma".

El ordinario además hizo énfasis en que debemos ser agradecidos con Dios, puesto que es en los profetas que encontramos correcciones y es también a través de ellos que se nos va dando un mensaje. "Por eso has dicho que si se callan los profetas hablarán las piedras pero Dios no dejará de hablar, nuestra actitud debe ser escucha de es voz del señor para que las aguas se calmen y naveguemos hacia la otra orilla", concluyó en su homilía.