Compartimos un extracto del Magisterio Mariano de su Excelencia Monseñor Cesar Bosco Vivas Robelo, Obispo Emérito de la Diócesis de León, que ha partido a la casa del padre, compartimos con ustedes extracto de sus reflexiones como un homenaje póstumo de su legado en la Diócesis madre de la provincia eclesiástica de Nicaragua.

La oración y los Sacramentos.

Se ha dicho con toda razón que los verdaderos misioneros y evangelizadores son los santos y santas, es decir, los hombres y mujeres que han vivido la fe y con amor en la monotonía de los deberes diarios; que han puesto a Jesucristo en el centro de sus pensamientos y actividades ordinarias; que han superado el desaliento y los cansancios normales en toda la vida humana, y han salido victoriosos de las crisis, de las dudas y hasta de las caídas, apoyándose en el amor misericordioso del señor y en la meditación maternal de la Virgen María.
Este sería el momento para recomendar el Santo Rosario, que nos permite contemplar el Rostro de Cristo con los ojos y el corazón de la Virgen María. (RVM,3)
La sagrada familia de Jesús, María y José que caminan por la senda sencilla y humilde de la vida hogareña, es el modelo que aún ahora debe de ser contemplado y, en las nuevas situaciones de la familia de hoy, también imitado.
La bendición de Dios que desciende consoladora y esperanzadora sobre todos en este día dedicado a la Madre de Dios, esa bendición divina nos hace ver con confianza el porvenir y nos capacita para continuar nuestro trabajo en el nombre de JESÚS, y, por lo tanto, seriamente comprometidos en la búsqueda del bien común abierto a una dimensión trascendente. (Abiertos a Dios).

A JESÚS POR MARIA.

Dijo Jesús: cuando yo sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia MÍ. (Jn 12, 32)
Dejemos, hermanos y hermanas, que Jesús nos ilumine con su perdón y su gracia, para que una vez llenos de su amor, seamos guiados por el Espíritu Santo a trabajar en la “Viña del señor” (Mt. 20,3) con entusiasmo y confianza.

Dejemos que sea la Madre del Señor y la Madre de la Iglesia la que nos acompañe durante el año, para que no perdamos de vista la meta que nos hemos propuesto conseguir: Nuestra santificación y la transformación (mediante el amor) de nuestras familias, de la iglesia y de la diócesis.


La llena de Gracias y Nosotros.

Hay en el Evangelio un aspecto importantísimo que no quisiera pasar en silencio y es la entrada de Dios, por medio de la Virgen, en la historia humana y su manifiesto deseo de hacer una alianza con sus criaturas humanas.

La primera que responde a Dios en representación de la humanidad es la Virgen María, y su respuesta acogedora de la palabra es tan perfecta que en María Santísima nos sentimos dignamente representados. Queda no obstante la respuesta que cada uno debe darle al señor, pensando en nuestras traiciones a la Alianza, en nuestros pecados, debemos con sinceridad pedir perdón a Dios y, sin desaliento, buscar cómo fortalecer nuestra relación mediante la fe, y reabrir el diálogo con Él en la oración.  Mientras hay vida hay esperanza.
Creamos y cofiemos.

Monseñor Bosco Vivas Robelo.