En el jueves XIV del Tiempo Ordinario, Monseñor René Sándigo, presidió la Santa Misa en la Iglesia Catedra de León, luego de meditar la liturgia de la palabra el prelado leones reflexionó en torno al aspecto de la denuncia que ejercieron los profetas.

Citando el Antiguo testamento, monseñor Sándigo dijo que “Dios no se deja dominar por la ira porque es Dios y no hombre, nos dice que nosotros, si nos dejamos llevar por el impulso, por la ira, por la contaminación del pecado original, nosotros cargamos al herencia de nuestro abuelo Ada, por eso nosotros en el nacimiento traemos la mancha de la maldad” expresó.

“Ese rostro hermoso que los profetas nos muestran es precisamente el que viene a mostrar nuestro Señor Jesucristo, cuando coge a los primeros discípulos los envió y los manda a decir la buena noticia, de ahí es que el mensaje se convirtió en Evangelio, que significa anuncio alegre, noticia buena”.

El epíscopo recalcó que los discípulos iban anunciando el rostro bueno de Dios, “hoy nosotros llevamos la noticia en nombre del Señor, ese anuncio nos hace que lo sigamos, nos convertimos en seguidores del Señor y eso nos dice que somos discípulos misioneros”.
“Por eso es que estamos confiados en él, tenemos esperanza, hacemos obras de caridad, intentamos vivir una vida conforme a su voluntad, por eso es que hay una familia llamada iglesia, porque Dios nos ha mostrado el rostro de la buena noticia”.

Concluyó diciendo que “a Dios le ponemos nuestras angustias y necesidades y en Dios esperamos la alegría que él sabe dar, Dios llegó a nosotros a través de la Santísima Virgen María del Carmen a quien desde un principio aquellos hombres que hicieron su experiencia espiritual nos encomendamos a ella”.

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