Un año ha cumplido como Obispo de la Diócesis de León, Monseñor René Sándigo, y con esta fecha; coincidió la celebración de la Santa Misa Crismal, cuyo momento original se establece para el "Jueves Santo", pero que, tras la suspensión en el mes de marzo de actividades litúrgicas por parte de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, se pospuso para este lunes. 

Reflexionando en torno al texto bíblico de Isaias 61, Monseñor René Sándigo retomó el lema de la Jornada Mundial de las Misiones propuesta por el Papa Francisco en enero pasado, "Bautizados y enviados", argumentando que el clero diocesano cuenta con ungidos que están llamados a ungir. 

"La renovación de nuestros compromisos, nos permite tomar otra vez conciencia de lo que somos; ungidos del Señor (...) y eso lo debemos estar trabajando continuamente para que se afiance esa identidad de lo que somos, no vaya a ser que perdamos conciencia del sacerdocio y empecemos con comportamientos que no son propios de un ungido del Señor" dijo el Obispo cincuenta y uno de la Diócesis.

Así mismo, recordó el recibimiento que le hicieran el 24 de agosto de 2019 las distintas parroquias de la Diócesis, y lo relacionó también con el momento en que los sacerdotes asumen su nuevas tareas pastorales y son acompañados por el pueblo, aseverando que el cariño que manifiesta la feligresía no se trata por hechos vacíos sino debido al reconocimiento del ungido del Señor.

"El Ungido es misionero"

El prelado hizo énfasis en la renovación del compromiso de ungido misionero, afirmando además, que el Clero de la Diócesis ha sido ungido para una misión en obediencia y comunión con la Iglesia. Durante su intervención relató experiencias compartidas por la feligresía, en las que las acciones pastorales del Clero son de mucho agrado para el Pueblo de Dios pero también exhortó a no ser "noticia triste".

"Es un reto ser buena nueva, porque en un descuido nos podemos convertir en mala noticia para la gente donde llegamos (...) la gente empieza a rechazar a la Iglesia porque creen que todos son como él", dijo Monseñor Sándigo en alusión al sacerdote. 

El Obispo pidió a los sacerdotes asumir la identidad de ungido de Dios, porque afirmó que han sido llamados a ser buena noticia. "El estar abierto a donde el espíritu me lleve, con esa presencia cumplirás como buen siervo de Dios la tarea que se nos ha encomendado" concluyó. 

Siendo una celebración a la que asiste todo el clero diocesano y tendría las puertas de la Basílica Catedral de León abiertas a los fieles, el personal de protocolo estableció sanas distancias además de proveer de alcohol a los asistentes.