Hace 73 años entre los meses de julio y agosto de 1947, el volcán Cerro Negro hizo erupción y fue tal la lluvia de cenizas sobre la ciudad que se acumuló en las calles, los techos de tejas de las casas colapsaban y peligraba hasta la misma azotea de la imponente Catedral.

Según relatos de la época, a los pobladores se les dificultaba respirar por lo que el obispo de la diócesis en la época; Monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes le prometió a La Bendita Virgen María, que en ruego por su intercesión ante Dios Todopoderoso, se celebraría «La gritería de Penitencia», conocida popularmente como “La Gritería Chiquita”.

Monseñor René Sándigo, Obispo de León, recordó que en el edicto episcopal de la época el obispo pedía, “entregar crucifijos, novenas, estampitas, rosarios, como forma de pagar la promesa a la madre, así lo hemos renovado y hecho en la catedral con músicos durante todo el día” dijo el prelado.

El milagro se dio en la noche del 14 de agosto, cuando paró la erupción y desde entonces en esa fecha, en víspera de la fiesta de La Asunción de la bendita Virgen María, se celebra esta fiesta religiosa y de piedad popular.

Llamado a la unidad de la iglesia

El obispo de León dijo que es “momento de renovar el compromiso de unidad a la iglesia, al renovar el compromiso “nos damos cuenta que es un reto mayor, porque están presente en todas partes ideologías que destruyen la moral, costumbres económicas que desbaratan los buenos hábitos, hoy sin embargo hemos de renovar la fidelidad a la iglesia y nadie puede decir que las costumbres y tradiciones han surgido sola, porque han surgido de un pueblo católico obediente a la iglesia” expresó.

“Debemos ser fieles a la iglesia aunque en ocasiones se quiera destruir su jerarquía que Dios en la persona de Jesucristo la fundó, a ella tenemos que serle fiel y renovar nuestro compromiso” recalcó Monseñor Sándigo.

El prelado invitó a los fieles a continuar asumiendo junto al pastor el compromiso de la penitencia porque “uno de los grandes deseos del maligno es dividir la iglesia, sabemos cuándo el maligno quiere dañar y por ello ante su arremetida debemos de contrarrestar asumiendo el compromiso de ser uno y hoy lo asumimos ante la Virgen” puntualizó.


Seamos como la Virgen

El Obispo 51 de la Diócesis más antigua de Nicaragua dijo que como “cristianos tenemos el compromiso de seguir y ser como la Virgen” al mismo tiempo exhorto a los fieles a ser “hombres y mujeres que respetan a los demás, que tienen buenos valores para mejorar la calidad de vida individual y social”.

“Tenemos que alcanzar la posibilidad de estar con la Santa Madre ya no de lejos sino de estar con ella y cantarle los hermosos cantos que este pueblo ha creado para honrar la memoria de la Santísima Virgen María” expresó.