Con la presencia mínima de fieles de la parroquia San Nicolás de Tolentino
en el municipio de La Paz Centro, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón presidió
la Santa Misa en el marco de sus fiestas patronales.
“En nombre de toda la comunidad gracias por estar con nosotros” dijo el
Padre Eduardo Carrillo, quien actualmente presta su servicio pastoral en el
municipio de La Paz Centro, al iniciar la Santa Eucaristía, por su parte
monseñor Sándigo pidió la intercesión del Santo Patrono para que “el Señor con
su poder nos permita reanudar el proyecto de evangelización”.
Tras meditar la liturgia de la palabra el obispo de León expresó a los
fieles que “es importante resguardarnos y cuidarnos los unos a los otros, San
Nicolás podrá estar lejos en tiempo, porque estamos hablando que murió hace 7
siglos, sin embargo, su testimonio, su experiencia perdura”.
“San Nicolás es el primer Santo Agustino y su experiencia está presente en
el hoy, hay dos elementos que se conjugan para presentarse ante nosotros como
una realidad que debemos de experimentar, la mística que sostiene las acciones
materiales, toda acción material que brota de la experiencia espiritual es
asumida con la oración” expresó.
Dijo además que la “oración para un cristiano es importante porque le da sabiduría
le da relajamiento, paz, lo asienta y hasta lo hace inmutable a uno, cuando las
tormentas son fuertes y cuando Dios está en ella la oración se convierte en
horas importantes” puntualizó el prelado.
Manifestando el ejemplo de los sacerdotes que desde la vida de oración y de
las señoras que visitan al Santísimo van fomentando el encuentro continuo con
el Señor, el obispo de león pregunto a los fieles, “¿Cuánto tiempo le damos a
Dios?, ¿hacemos nuestras oraciones?, ¿nos juntamos a orar en familia?, ¿leemos algún
libro de espiritualidad?” respondiendo esas preguntas dijo que “San Nicolás
en la oración le entregaba al Señor
tiempo de calidad, experiencia de encuentro diario con el Señor en la
Eucaristía”.
Finalmente dijo que “la visión de San Nicolás de tener vida de oración” nos
enseña a estar cerca de Dios por medio de la vida sacramental, tenemos que
encomendarnos en la “presencia amorosa de la Santísima Virgen que en medio de
esta pandemia nos acompaña y consuelo sobre todo a nuestras familias, tiempos
en que tenemos que alimentarnos del hijo de la Madre para recuperarnos y seguir
adelante”.

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