Monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, presidió la solemne Eucaristía en honor a Nuestra Señora de la Merced, patrona de la ciudad universitaria de León, “saludo a quienes en representación del pueblo de León están presentes en este templo, ponemos ante los pies de la Virgen de las Mercedes nuestras intenciones y celebramos esta Eucaristía por el fin de esta crisis sanitaria” dijo al iniciar la acción litúrgica.

 “la humanidad particularmente el pueblo católico le dice a la Santísima Virgen María: Tú el orgullo de nuestra raza, tú el orgullo de nuestro pueblo, expresiones de cariño que han perdurado en el tiempo de nuestra historia hoy continúan saliendo de un corazón sincero que reconoce en ella su intercesión ante su hijo” dijo monseñor Sándigo al iniciar la homilía.

La Virgen asumió la Cruz

Continuó diciendo que “La Virgen desde niña asumió la cruz, era conocedora de lo que significaba participar en el proyecto salvífico del Salvador, por eso al decir Sí, lo hace con conocimiento de causa, sabía que venían por delante, calumnias en efecto que no faltarían en el pueblito de Nazareth, implicaba oír los chismes de la gente que en su cara le decían que su hijo estaba loco, sufrió las burlas sociales” puntualizó.

“La Virgen sabía que Jesús era el mesías y todo lo guardó en su corazón, ella sufrió en silencio, cuando lo van a coger preso los soldados de los sumos sacerdotes ella iba sufriendo en silencio, no dejó a Jesús en ningún momento hasta el pie de la cruz”.

“Esa presencia nos habla de una mujer fiel, de una mujer que es el orgullo de nuestra raza, en su fidelidad se ha ganado las palabras de exaltación: junto a la cruz de Jesús, estaba María asistida por la gracia del Espíritu Santo” expresó el prelado leones.

La Virgen es fermento de unidad

Monseñor Sándigo dijo a los fieles que la “Virgen es fermento de unidad, ella nos apoya, nos mantiene firme en la historia, en nuestra ciudad de León nos dice que María sigue al pie de la Cruz”.

“Ella está con nosotros en este momento difícil que vivimos, ha visto irse a hijos suyos, como nuestro obispo emérito, monseñor Bosco Vivas, que celebró muchas Eucaristías en este templo, ha estado en el sufrimiento de un pueblo que ha sido victima de la pandemia, ella ha estado junto a quienes no tienen trabajo, junto a los dueños de negocios que han cerrado producto de la pandemia” recalcó el obispo contextualizando la situación que vive la sociedad actual producto de la COVID-19.

“Sigue siendo fuerte la presencia de María en nuestras vidas y su presencia nos estimulara para seguir manteniéndonos unidos, ella es fermento de unidad en la iglesia”

Finalmente invitó a los fieles a ser fieles a la iglesia y a Jesús por medio de la presencia amorosa de la Santísima Virgen María, que es la buena madre, “para ella pues nuestra gratitud como el orgullo de nuestra raza” concluyó.